Estados Unidos. Republicanos con mirada en 2024

   Aunque falta casi un año y medio para la celebración de elecciones presidenciales en Estados Unidos, la carrera por la Casa Blanca va generando una atención creciente en ese país, donde una docena de miembros del Partido Republicano ya anunciaron sus pretensiones de lograr la candidatura por dicha fuerza política.

   La amplia lista la encabezan figuras muy conocidas como el expresidente Donald Trump y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quienes aparecen como los dos contendientes con más posibilidades de imponerse en los comicios primarios de la formación roja.

   En el caso del polémico exmandatario, lanzó su candidatura el 15 de noviembre de 2022 en su propiedad de Mar-a-Lago, Florida, donde pretendió evocar la nostalgia por su gobierno (2017-2021) y se dedicó a resaltar lo que considera logros alcanzados entonces en materia de inmigración, recortes de impuestos y otras áreas.

   Entre Trump y DeSantis anda el juego

   El expresidente, quien carga con el negativo historial de haber estado sometido a dos juicios políticos, no se adentró en esta competencia por la nominación del Partido Republicano en plena forma: sobre él pesan numerosos obstáculos que podrían entorpecer la candidatura, entre ellos varias investigaciones en su contra.  

   Trump se enfrenta a varias pesquisas a nivel estatal y federal, y ha sido acusado, incluso con 37 cargos penales, por temas como su supuesto manejo ilegal de documentos clasificados y la retención de éstos después de que dejó la presidencia.

   Un juez de Florida programó para el próximo 14 de agosto el juicio penal vinculado con tal asunto. Los expertos no esperan que el proceso comience exactamente ese día, debido a que quedan por resolver complicadas cuestiones legales para que los testimonios y evidencias puedan ser presentados frente a un jurado, pero si se mantuviera la fecha prevista, tendría lugar poco más de una semana antes de que se realice el debate inicial de las primarias republicanas.

   Además de ese y otros problemas legales, el exgobernante tiene en su contra lo que algunos analistas consideran como una sobresaturación de presencia en el escenario político del país, pues desde que se convirtiera en candidato por primera vez en 2015 Trump ha sido una constante en el entorno mediático estadounidense y se ha encontrado en el centro de numerosas controversias y conflictos.

   De acuerdo con el diario Politico, esos y otros factores podrían llevar a suficientes votantes del partido a pasar página y mirar hacia el futuro en busca de una nueva figura que los represente, incluso si les gusta Trump y su desempeño anterior en la Casa Blanca.

   A pesar de esos problemas, el expresidente conserva una gran popularidad entre la base republicana, una parte importante de la cual estima creíbles las denuncias de fraude electoral realizadas por Trump cuando perdió en las elecciones de 2020 ante el demócrata Joe Biden, por lo que el exjefe de Estado podría presentar este nuevo intento presidencial como una forma de conseguir “justicia” después de aquel “agravio”.

   De momento, la persona que muestra más posibilidades de hacerle resistencia y derrotarlo es DeSantis, un rostro más joven y quien puede verse como una especie de versión ligera del exgobernante, pues apoya algunas de las políticas y posturas defendidas por el otrora mandatario, pero desde una posición menos dada al escándalo y las excentricidades.

   Según Politico, el gobernador podría garantizar una senda de éxito si logra ganarse el apoyo de fanáticos de Trump y de republicanos leales que se encuentran escépticos sobre una tercera nominación consecutiva de este, pero para tal propósito el floridano necesitaría atacar directamente a su rival de una forma que no resulte agresiva ni aleje a muchos de sus seguidores.

   DeSantis enfoca su campaña en la intención de trasladar a la escena nacional las políticas conservadoras que ha impulsado en Florida, donde desató una ofensiva contra programas destinados a la inclusión de minorías, prohibió abordar en las escuelas temas de orientación sexual e identidad de género, y restringió el acceso al aborto.

   Quizás la mejor evidencia de que el gobernador resulta un contendiente importante radica en que Trump se dedica cada vez más a criticarlo públicamente, lo que podría alejar a DeSantis de una parte de los seguidores del expresidente, al tiempo que algunos medios consideran que no han sido efectivos hasta ahora sus esfuerzos por venderse como una alternativa más elegible.

   Otros nombres a seguir

   Por detrás de ellos dos se ubican otras figuras con menos probabilidades de éxito, pero con una trayectoria política relevante y un perfil nacional que podría catapultarlas en sus aspiraciones a la Casa Blanca, como el exvicepresidente Mike Pence y la exgobernadora de Carolina del Sur Nikki Haley, ambos con desempeños anteriores muy cercanos a Trump, pero que ahora buscan distanciarse de él y promoverse como opciones más válidas para el país.

   En el caso de Pence, quien lanzó su campaña el pasado 7 de junio en Iowa, el estado por donde comienzan las elecciones primarias, ha sugerido que el Partido Republicano debe seleccionar un nuevo liderazgo y ha criticado a Trump por considerar que dejó de lado los principios conservadores.

   Si bien ha sido promotor de muchas políticas de la administración de aquel, de la cual fue vicemandatario, ha empleado como punto de ataque contra su antiguo jefe los hechos del 6 de enero de 2021, cuando el expresidente alentó un ataque al Capitolio para impedir que el Congreso certificara los resultados de los comicios de 2020.

   Por su parte, Haley se convirtió en febrero pasado en la primera figura en anunciar que se enfrentaría a Trump en la búsqueda de la nominación del partido. Ella es la única mujer envuelta en la contienda republicana y cuenta con el aval de haber sido electa gobernadora en dos ocasiones, además de que se desempeñó como embajadora ante Naciones Unidas durante el mandato de su ahora rival.

   Al hacer un análisis sobre sus perspectivas en este proceso, el diario The New York Times destacó que durante mucho tiempo ella fue vista como una estrella en ascenso dentro de la fuerza roja, capaz de evitar algunos extremos mientras mantenía el apoyo de la base, pero el periódico advirtió que su atractivo ha disminuido.

   Haley, quien ha dicho que quiere “detener la inmigración ilegal” y tiene posturas contrarias al aborto, había expresado anteriormente que no desafiaría a su antiguo jefe, pero luego cambió de opinión con el argumento de que es necesario un cambio generacional. Si consiguiera imponerse a Trump y al resto de los rivales, se convertiría en la primera mujer en la historia del país en ganar una nominación presidencial por el Partido Republicano.

   Otro pretendiente que podría tener un buen desempeño es el senador de Carolina del Sur Tim Scott, uno de los miembros de la fuerza política que más fondos recauda y quien goza de estrechos vínculos con donantes conservadores adinerados, lo cual le concede una posición nada despreciable dentro de unos comicios caracterizados por campañas electorales con gastos multimillonarios.

   El legislador, el único afroamericano del partido rojo en el Senado del país, ha basado una parte importante de su campaña en rechazar la visión demócrata de que en Estados Unidos hay presencia de racismo sistémico y otras desigualdades, a la vez que se opone al aborto y sostiene criterios conservadores en asuntos como la inmigración y el crimen.

   Con muchas menos posibilidades aparentes se ubican en la lista de competidores Vivek Ramaswamy, empresario del sector de la biotecnología; Asa Hutchison, exgobernador y congresista por Arkansas; Larry Elder, locutor conservador de radio; Chris Christie, exgobernador de Nueva Jersey; Doug Burgum, gobernador de Dakota del Norte; Francis Suárez, alcalde de la ciudad de Miami; y Ryan Binkley, pastor y empresario.

Lo que dicen las encuestas

Si tomamos en cuenta lo que dicen actualmente las encuestas a nivel nacional, Trump tendría asegurada su candidatura republicana para las elecciones del 5 de noviembre de 2022, pues el exjefe de Estado aparece con gran superioridad en todos los sondeos.

En el promedio de encuestas del sitio digital FiveThirtyEight, el otrora presidente tiene 53,1 por ciento de intención de voto, muy por encima del 21,2 por ciento de DeSantis, del 5,8 por ciento de Pence y del 4,1 por ciento de Haley; y esa ventaja se mantiene en los cálculos del portal RealClearPolitics, que colocan al exgobernante con un 51,9 por ciento del respaldo, frente al 21,1 por ciento de DeSantis.

Tales cifras confirman que entre ellos podría estar la figura que se enfrentará el año próximo al candidato demócrata en busca de la presidencia del país para el periodo 2025-2029; sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer hasta la Convención Republicana de julio de 2024, y en todo este tiempo podría cambiar la cara de una carrera que seguramente estará marcada por los enfrentamientos feroces entre sus protagonistas.