Trump. Días de caos y miedo

Autoritarismo desmedido, políticas migratorias brutales, recortes masivos al empleo federal y medidas económicas para asustar a propios y extraños, incluida la aplicación de aranceles a casi el mundo entero, sobresalen en un recuento de los primeros 100 días del segundo gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.

    Cualquiera de esos problemas y otros, según criterios de expertos y reporteros, ponen sombras en la “era dorada” que prometió el mandatario, quien llegó a la Casa Blanca el último 20 de enero tras ocuparla de 2017 a 2021.

     De acuerdo con un análisis de la agencia de noticias Associated Press (AP), Trump ejerció el poder en estos poco más de tres meses de una manera, teniendo en cuenta alcance y escala, que resulta difícil encontrar en la historia de su nación.

   También, agregó el medio, está reescribiendo la ortodoxia republicana del presidente Ronald Reagan (1981-1989) sobre el libre comercio y las alianzas internacionales sólidas, con el objetivo de alterar radicalmente el papel del gobierno en la vida estadounidense y el sitio que ocupa el país en el mundo.

     Para implementar partes de su visión en el desmantelamiento de la fuerza laboral federal, Trump utilizó los servicios Elon Musk, la persona más rica del mundo, y el número de despidos sobrepasó los 121 mil.

    Musk convirtió su plan para un Departamento de Eficiencia Gubernamental en una de las piezas más controvertidas y trascendentales de los primeros 100 días de Trump, escribió la AP.

    El empresario, añadió, abordó la tarea con una mentalidad de magnate tecnológico: romper cosas y luego ver qué se desea arreglar. Se eliminaron programas sin análisis a fondo y consecuencias humanas les fueron dejadas a otros para que las resuelvan.

    Durante el periodo mencionado, Trump realizó declaraciones extraordinarias de emergencia con el fin de reescribir las reglas del comercio global, lo cual ha desatado pánico en mercados y capitales; y ordenó la deportación de migrantes a una prisión en El Salvador sin una revisión judicial previa.

    Antes de hacerlo al país centroamericano, el gobierno estadounidense envió ese tipo de personas a la base naval de Guantánamo, enclave existente contra la voluntad de Cuba, y requirió que los canadienses se registraran al cruzar a Estados Unidos.

    Y lo que es más, agregó AP, Trump le ha apuntado directamente al poder judicial, los medios de comunicación, la salud pública y la cultura.

    Desde su última toma de posesión, ha gobernado a través de órdenes ejecutivas, muchas impugnadas en los tribunales.

    Reportes periodísticos recordaron que en un solo día firmó 26 decretos, apegados a su retórica de campaña: militarizar la frontera, desmantelar políticas de inclusión, retirar fondos a instituciones culturales y educativas, y abandonar pactos internacionales como el Acuerdo de París.

    A juicio de analistas políticos, el jefe de Estado está llevando a cabo una concentración de poder sin precedentes, manipulando instituciones y torciendo la Constitución para imponer su agenda.

    Ha invocado leyes arcaicas, como la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, empleada en tiempos de guerra, para deportar masivamente a migrantes, incluidos venezolanos y salvadoreños.

    Por otro lado, Trump recortó fondos a universidades como Columbia y Harvard, al acusarlas de “propagar odio” por permitir protestas a favor de Palestina.

    Mientras, en política exterior, ha mostrado una peligrosa ambición expansionista: desde sugerir convertir a Gaza en un balneario hasta expresar deseos de anexar Canadá como el estado 51 o comprar Groenlandia.  

    En el caso de la economía, Trump dice que a la larga el desenlace de sus aranceles será “hermoso”, pero el trimestre fue terrible con descenso de la confianza del consumidor y convulsión en los mercados de valores, junto a otros aspectos negativos.

    A modo de ejemplo, los productos de China están siendo gravados a un 145 por ciento, y las sanciones comerciales incrementaron las tensiones con la Unión Europea.

    Frente a este escenario, las encuestas reflejan un rechazo creciente hacia Trump, y según la televisora CNN, su aprobación ronda el 41 por ciento, menor que en sus primeros 100 días en 2017, cuando logró el 44 por ciento de respaldo.

    Un sondeo de The Washington Post y ABC News refleja que solo el 39 por ciento de los norteamericanos apoya su desempeño al frente del país.

   Todos tenemos miedo, resumió sobre el actual contexto la senadora republicana Lisa Murkowski, una de las pocas en su partido que ha criticado abiertamente a Trump, cuyo desprecio, alertan diversas voces, por las normas democráticas es muy evidente.

José Oscar Fuentes
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