Desinformación, protagonista electoral en Brasil

La propagación de noticias falsas a gran escala en la segunda vuelta de los comicios del 30 de octubre en Brasil, compromete la democracia y afecta directamente el derecho de elección libre e informada.

Así alerta un reciente documento dado a conocer por 16 entidades, entre ellas la Comisión Arns de Defensa de los Derechos Humanos, que apoya denuncias relacionadas con violaciones de garantías fundamentales en el gigante suramericano.

Entre otros grupos, el pliego tiene también como signatarios a la Asociación de Jueces para la Democracia, Conectas Derechos Humanos, Asociación Brasileña de Prensa y el Foro Brasileño de Seguridad Pública.

Los firmantes advierten en el texto que, al ganar espacio en la campaña electoral, «la desinformación dificulta el debate público sobre los temas más relevantes para el país». Reconoce asimismo que realizar un escrutinio en medio del intenso flujo de desinformación «ha impuesto un enorme desafío a la Justicia Electoral».

Estudiosos aseguran que esa voluminosa producción discursiva engañosa, principalmente en redes sociales, sigue la tendencia de picos de circulación de las URL (localizador para buscar contenido en la Web) en años electorales, pero se mantiene persistente en otros calendarios.

Destacan sobre los efectos perniciosos de la publicación de enunciados fraudulentos, el cuestionamiento de la legitimidad del proceso electoral, la salud de la democracia y la desconfianza en las autoridades.

A la vista, los enlaces más compartidos generalmente republican contenidos antiguos fácilmente accesibles en línea, gestos o vestimentas de postulantes, así como la difusión de fracciones incompletas de un audiovisual en el que el candidato expone una explícita idea, sin embargo, en el material completo revela lo contrario.

Por ejemplo, el ministro Paulo de Tarso Sanseverino, del Tribunal Superior Electoral (TSE), determinó el 24 de octubre la eliminación de una noticia falsa publicada de forma coordinada por el senador Flávio Bolsonaro, la diputada Carla Zambelli y el concejal Nikolas Ferreira, además de otros adeptos del mandatario de tendencia ultraderechista Jair Bolsonaro, aspirante a la reelección por el Partido Liberal.

La noticia falsa fue publicada en la red social Twitter y afirmaba que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores, usó una gorra con la sigla CPX que significaría cupincha (cómplice), o aliado de una facción criminal.

De hecho, el acrónimo es solo una abreviación referida al Complexo do Alemão, comunidad de Río de Janeiro, visitada por el exsindicalista durante la campaña. Agencias de control demostraron que el término CPX en la gorra es utilizado por los residentes y organismos oficiales para referirse a esa comunidad.