Gracias a la inteligencia artificial, un grupo de científicos eliminó el velo de matices que ocultaba una pintura del español Pablo Picasso y despertó el debate sobre la validez del arte recreado por computadoras.

La pieza, desarrollada por el mecanismo digital, sacó a la luz la posible pintura debajo del óleo La comida del ciego, la cual fue bautizada por los investigadores del proyecto Oxia Palus como El desnudo solitario en cuclillas.

Este logro científico fue posible a través del entrenamiento de una red neuronal con una colección de piezas del creador ibérico; sin embargo, su resultado fue rechazada por la organización que gestiona los intereses de los herederos del artista: Administración Picasso, que prohibió exhibir la pintura por violar los derechos del autor.

Con esta noticia regresó a escena un debate recurrente en los últimos años, a raíz del uso de tecnologías digitales para completar composiciones musicales y cuadros, analizar comportamientos estilísticos e incluso predecir gustos estéticos.

Sin lugar a dudas, la relación entre ciencia y arte experimenta una época de auge, impulsada también por el impacto de la Covid-19, que obligó a volcar rutinas creativas a plataformas virtuales con conciertos en realidad virtual, el uso de avatar y la referida inteligencia artificial como herramienta creativa.

Recientemente expertos de la Universidad de Waterloo, en Canadá, demostraron la capacidad de la tecnología para componer e inspirar a los artistas con la aplicación LyricJam, la cual genera líneas de letras en tiempo real para música instrumental en vivo, acorde a las tendencias de los intérpretes.

El estudio no solo propone bases poéticas con nuevas metáforas y expresiones, sino que revela temas, palabras y otros aspectos asociados a la música, lo cual demostró su efectividad al estimular la improvisación.

UNA LAURENCIC. PEXELS

Asimismo, el Museo Nacional de Ámsterdam (Rijksmuseum) apostó por la inteligencia artificial para reconstruir la obra Ronda de la noche, de Rembrandt, dañada por el ayuntamiento de esta capital en 1715.

La pieza forma parte de un proyecto de análisis y restauración del trabajo del pintor y grabador neerlandés que ejecuta la institución cultural desde 2019 titulado Operación Rembrandt, en tanto constituye una oportunidad para entender el talento del maestro barroco.

De acuerdo con los expertos, tomaron como referencia una copia de la primera versión del cuadro hecha por Gerrit Ludens a mediados del XVII, y una serie de estudios de las técnicas y colores para insertar en la computadora los datos precisos.

Igualmente, especialistas del Instituto Tecnológico de California, conocido como Caltech, lograron crear un programa de computadora que calcula los valores asociados a determinadas características de piezas pictóricas y su influencia a la hora de decidir cuánto agrada una obra de arte en particular.

Según detalla la revista Nature Human Behavior, el proyecto puede predecir con éxito los conceptos personales y subjetivos asociados a la creación artística, mientras permite pronosticar otras piezas que pueden entrar en la gama de preferencias del público.

Conocido como ShareArt, el sistema que pone de manifiesto la relación arte-tecnología monitorea la apreciación y el uso de las obras por los visitantes de un museo, gracias a la inteligencia artificial y las aplicaciones de big data.

La inteligencia artificial irrumpió en el mundo de las letras en 2018 con la primera novela escrita a través de esta alternativa: 1 the road, ideada por el estadounidense Ross Goodwin, al tiempo que originó el guion Sunspring, también creado de esta forma.

En ocasión del 250 aniversario del nacimiento de Beethoven, el Instituto Von Karajan presentó una versión de la Décima Sinfonía del compositor, pieza inacabada que fue completada con el uso de redes neuronales.

Aunque persisten las opiniones contrapuestas, el séptimo arte también abrió sus puertas a esta tecnología y hace poco más de un mes se estrenó en el Festival de Cine de Venecia el cortometraje creado con inteligencia artificial Fellini Forward, que combina hombre y máquina para recrear el estilo de Federico Fellini, bajo la dirección de Maximilian Niemann.