Más presión sobre primer ministro británico por otra fiesta ilegal

Nuevos reportes de que el primer ministro británico, Boris Johnson, asistió a otra fiesta en Downing Street durante la cuarentena por Covid-19 incrementaron la presión sobre el gobernante conservador para que renuncie.

Según reveló el periódico Daily Mirror, Johnson asistió a la despedida de su asesor de Defensa Steve Higham en vísperas de la Navidad de 2020, una época en que el Reino Unido estaba bajo un confinamiento estricto que prohibía las reuniones sociales.

El matutino agregó que el primer ministro incluso pronunció un discurso en el que agradeció al funcionario saliente por sus servicios.

El miércoles pasado, Johnson admitió en el Parlamento que en mayo de 2020 estuvo en otro convite organizado por su secretario privado en los jardines de la residencia oficial de los primeros ministros británico, pero que pensó era un encuentro de trabajo, aunque según los reportes había tragos de por medio.

Las cosas empeoraron el viernes, cuando The Telegraph reveló que los asesores y ayudantes del gobernante estuvieron de fiesta en Downing Street el 16 de abril de 2021, víspera del funeral del esposo de la reina Isabel II, el príncipe Felipe.

El propio Mirror afirmó poco después que el personal de la oficina del primer ministro organizaba ese tipo de celebraciones forma rutinaria todos los viernes, a pesar de las medidas vigentes por la pandemia.

Lo que demuestran estas revelaciones es que las reuniones sociales en Downing Street alcanzan una escala industrial, con invitaciones cursadas y pedidos de alcohol, desde el inicio mismo del confinamiento y más allá, afirmó este lunes la diputada laborista Lucy Powell, en declaraciones a la televisora Sky News.

La legisladora opositora recalcó que Johnson perdió la autoridad y la confianza del público, que lo ve, dijo, como un mentiroso.

El primer ministro británico hace caso omiso hasta el momento a los crecientes llamados a renunciar provenientes incluso de una buena parte de sus correligionarios políticos, mientras pone todas sus esperanzas en las conclusiones de una investigación interna de las supuestas violaciones cometidas por su personal.

De acuerdo con varios medios británicos, Johnson pretende distraer la atención del público con medidas de corte populista como la recién anunciada congelación de la tarifa anual que deben pagar los usuarios de la cadena BBC, y el despliegue de la Marina Real en el canal de La Mancha para impedir el cruce de los botes cargados de migrantes.

Mientras tanto, una encuesta rápida de la firma YouGov arrojó este lunes que el 73 por ciento de los dos mil 946 adultos entrevistados considera que el primer ministro violó las reglas durante la cuarentena, contra apenas un 17 por ciento que opina lo contrario.

Contrastado con el líder laborista Keir Starmer, Johnson también salió muy mal parado, pues el 40 por ciento dijo que el político opositor sí respetó las restricciones, mientras que un 28 por ciento cree que no.