Emociones en Argentina en homenaje a Adolfo Pérez Esquivel

Buenos Aires (Prensa Latina).– El presidente argentino, Alberto Fernández, rindió homenaje el 14 de octubre al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, a quien calificó de la mejor expresión de un ser humano.

En un acto en el Salón Blanco de la Casa Rosada, donde se rememoraron los 40 años de que el comité noruego concediera la distinción al destacado defensor de derechos humanos, el mandatario, visiblemente emocionado, destacó toda la historia de lucha de un argentino que -dijo- “debería ser modelo para todos nosotros”.

Con la voz quebrada al hablar de Pérez Esquivel, Fernández subrayó que, pese a las difíciles circunstancias, siempre se comprometió con los que más padecían y salió a abrazar y luchar con los perseguidos y los olvidados.

Durante el encuentro, en el cual se le entregó al Nobel 1980 una placa conmemorativa, el Jefe de Estado recordó que muchas de las injusticias de las que habló cuando le concedieron el lauro aún se posan sobre América Latina: la desigualdad, las persecuciones, un sistema donde la riqueza se concentra en pocos y la pobreza se distribuye en millones.

Tras calificarlo de un militante extraordinario de la vida, de la paz y la no violencia, señaló que por la lucha de Pérez Esquivel y colectivos como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo se pudo recuperar de la última dictadura militar (1976-1983) a cientos de niños de padres desaparecidos. Hoy muchos forman parte de mi Gabinete, manifestó.

“Tenemos que vivir como si fuéramos eternos, seguir insistiendo, luchando”, expresó Pérez Esquivel durante la velada, a la que llegaron los mensajes de personalidades como el papa Francisco y el exmandatario brasileño Luis Inacio Lula Da Silva.

En su reflexión ante los presentes, el destacado activista social anunció que decidió entregar su Nobel a la Universidad de Buenos Aires para una casa la cual alberga la historia de todos los latinoamericanos distinguidos con este premio.

Creo firmemente que otro mundo es posible si sumamos voluntades en la diversidad, sostuvo Pérez Esquivel tras llamar a la unidad continental y luchar contra el monocultivo de las mentes. Para eso necesitamos la rebeldía de las consciencias, subrayó en su discurso, que concluyó con esa frase mítica del Che Guevara: Hasta la victoria siempre.