2019 – El año en que vivimos sin frivolidad (4)

Las inspiradoras de una nueva forma de expresar hartazgo

En el último número de 2019 nos hicimos eco de la repercusión alcanzada en noviembre y diciembre en todo el mundo con la propuesta de performance callejera del colectivo chileno Las Tesis. La describimos, hicimos referencia a la importancia de las nuevas tecnologías en la dispersión casi instantánea y a nivel global de un fenómeno como ése, e incluimos algunos párrafos de los escritos de la antropóloga argentina Rita Segato cuyas investigaciones acerca de la violencia en contra de las mujeres, en particular su Las estructuras elementales de la violencia, inspiraron el trabajo de las jóvenes de Valparaíso.

Lo que Rita Segato enfatiza a partir de casi tres décadas de estudios de violadores encarcelados en prisiones de 5 países de América Latina y las Tesis han retomado, es que lo que está detrás de la violencia o la violación no es ni el deseo sexual “incontenible” ni la “anormalidad” del agresor, sino su voluntad de castigar a las mujeres por apartarse (del modo que sea) de las normas y la moralidad patriarcales y la necesidad de “alinearse” con una masculinidad deformada y tóxica que los transforma en verdugos.

El violador, nos enseña Rita Segato, no viola para sí sino para ser reconocido por lo otros hombres como uno más de la manada. Y esa es la razón por la cual en sociedades en las que las mujeres comienzan a reivindicar su derecho a la administración de sus cuerpos, su tiempo, su sexualidad, su trabajo y sus bienes, la violencia se atrinchera
y resiste.

El violador, aunque no lo sepa, es apenas un servidor del patriarcado, ese complejo sistema de relaciones de poder al interior de una comunidad de hombres que se niegan a dejar escapar el botín que siempre consideraron propio. Se trata de defender privilegios y entre éstos, el privilegio de acceder a las hembras en especial cuando ellas no quieren, opera más como símbolo que como deseo.
De ahí el pañuelo con el que quienes participan de la performance se tapan los ojos. Porque no hace falta ver al violador para reconocerlo y señalarlo. Porque está ahí: como cantaron cientos de miles de mujeres de todas las edades a lo largo y ancho de todo el mundo en el final de 2019 y en los inicios de 2020: son los jueces, la policía, el Estado… Es decir: eres tú (al menos hasta que entiendas que esto está muy lejos de ser un juego).

Y para usar las palabras de la propia Segato:

“Las Tesis en particular y las mujeres jóvenes en general, están entrando en un camino de lo político distinto al de lo netamente institucional. Es un camino donde las mujeres caminan hacia la deliberación y las propuestas sobre cómo transformar la sociedad.

Y eso es algo mucho más profundo que simplemente someterse a la postulación de un cargo. Es un cambio en las reglas de convivencia que redundará también en un beneficio para los propios hombres, si consiguen desintoxicar su lastimada masculinidad”.