Palabras que se esconden en una vieja imagen

Quienes nos leen habrán notado que nos enloquecen las imágenes que cuentan una historia. Las imágenes que necesitan palabras para ser explicadas y que son, ellas mismas, una narración de algo que pasó, que debió haber pasado, o que alguien simplemente imaginó.

Esa es la función de las imágenes, que aparecieron en la cultura humana mucho antes que los textos. Las imágenes son para contar. Para compartir con los demás cosas que nos ayudan a vivir en común.

Dicho esto y por ser marzo, les proponemos mirar con atención la imagen que acompaña esta nota. La hemos utilizado muchas veces como ejemplo de que no es cierto que una imagen valga “por mil palabras”. En realidad las imágenes, sin las palabras que ellas mismas convocan son mudas. Su verdadero valor aparece cuando nos preguntamos qué nos dicen y escarbamos en ellas hasta que las palabras comienzan a surgir de su interior y las explican.

La chica que vemos en el centro de la fotografía, haciendo un esfuerzo por no perder el equlibrio y continuar su carrera, es Kathrine Virginia Switzer, una estudiante de periodismo y literatura inglesa en la Syracuse University. La escena tiene lugar durante la Maratón de Boston, y estamos en 1967.
Varias de las personas que aparecen en la foto miran lo que sucede frente a ellas con asombro, porque ninguna de ellas había notado que estuviera ocurriendo algo extraño hasta ese preciso momento en que, por fortuna, un fotógrafo, igualmente sorprendido, apretó el disparador de su cámara varias veces.

Pero hay allí tres personajes (aparte de la joven), que sí saben lo que ocurre y vale presentarlos:

1) el hombre ubicado en el ángulo inferior derecho de la imagen, que está a punto de intervenir aunque aún se encuentra demasiado alejado del centro de la escena, es Thomas Miller, el novio de la chica, un jugador de fútbol americano de 106 kg. de peso.

2) el hombre de rostro visiblemente desencajado, que ha intentado arrancar el número 261 de la espalda de Katthrine, desestabilizándola, es Jock Semple, fiscal de la competencia y el villano torpe de esta historia,

3) el hombre mayor que intenta interponerse entre ellos y logra, parcialmente, protejer a la heroína de nuestro relato de la agresión, es su entrenador, que a pesar de considerar que una mujer es demasiado frágil para correr una maratón, ha aceptado acompañarla.

La fotografía cuyos personajes estamos descubriendo es una de las imágenes más famosas del Siglo XX y aunque sus protagonistas principales sabían qué estaba sucediendo, nunca imaginaron que, medio siglo después, aquella escena seguiría siendo analizada y disfrutada. Y por supuesto, quien menos podía sospecharlo era el grotesco Jock, mientras corría detrás de Katherine aullando “Get the hell out of my race and give me those numbers!”… Casi podemos escucharlo pese al paso de los años, ¿verdad?

Su enojo es hasta cierto punto comprensible… Katherine se había inscrito en la competencia con las iniciales de su nombre para no ser identificada como mujer. Había llegado esa mañana a la línea de partida con un abrigo largo y había iniciado la competencia con el pelo recogido.

Sólo después de haber recorrido los primeros kilómetros Jock notó que aquella violación de las reglas estaba sucediendo anter sus ojos y simplemente no pudo soportarlo. Eso explicó, ante los ojos del periodismo y del público, que se alineó con él y lo respaldó, su violencia. Para colmo, instantes después de lo que estamos viendo, Miller detuvo la carrera desaforada de Jock, lo que terminó con sus huesos en el pavimento. Una nueva víctima del feminismo acaba de nacer… 🙂

Era 1967… Ya habían transcurrido 4 años desde la March on Washington y el discurso de M. L. King “I have a dream”.Ese año en la costa oeste había eclosionado el movimiento hippie y la resistencia a la guerra de Viet Nam. Faltaba un año para que, en 1968, los jóvenes pusieran en entredicho en todo el mundo los asp`ectos más cuestionables del sistema, y para que en los EEUU fueran asesinados el propio King y Robert Kennedy. Los Beatles finalizaban la grabación del Sgt. Pepper’s Lonely Harts Club Band. Pierre Elliot Trudeau, un simpatizante de la socialdemocracia que tenía prohibida la entrada a los EEUU, era designado candidato del Partido Liberal de Canadá para el cargo de Primer Minisitro. El argentino/cubano Ernesto Guevara moría en Bolivia y la fotografía que le tomara Alberto Korda se transformaba en uno de los íconos visuales del siglo. En Checoslovaquia transcurrían los últimos meses de lo que se conoció como “socialismo con rostro humano”. Ya estaba construyéndose la nave Apollo 11 que dos años después colocaría a los primeros seres humanos en la Luna…

Tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo ¡pasaban cosas aquel año! Pero todavía las mujeres tenían prohibido correr junto a los hombres en la Maratón de Boston y sólo 5 años después, en 1972, lograrían ser admitidas.

Como decíamos al comienzo, es marzo, el lema este año ha sido Somos la Generación Igualdad y bien valía entonces rescatar del olvido esta vieja imagen para, con su ayuda, convocar las palabras y el relato que le dan sentido.

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