Obama ‘revolucionó’ a la Habana

2-Siempre un pueblo alegre en medio de las dificultades
Siempre un pueblo alegre en medio de las dificultades. Fotos: Freddy Velez

Para ‘Juan Pueblo’ la presencia del mandatario estadounidense crea expectativas que van del escepticismo a la esperanza

 

FREDDY VELEZ / Enviado Especial CORREO Canadiense

 

Este lunes 21 de marzo la presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama en diferentes eventos en La Habana ‘revolucionó’ a la capital cubana, acostumbrada a un discurrir cansino y sin trancones.

 

Gente negociandoel acceso en calles camino al sitio de sus diligencias y ocupaciones; señoras asomadas a ventanas y balconeLa Habana revolucionadas, turistas despistados que no entendían el porqué de los corrillos de Juan Pueblo en las esquinas bloqueadas.
En los alrededores de un hospital infantil cerca a la céntrica calle 23, un cúmulo de gente con celulares listos en función de cámara esperaban con ansias y con cierta paciencia que dos cuadras más allá pasara el convoy que llevaría al mandatario visitante al monumento al escritor José Martí.

Una señora en sus sesenta cantaba y repetía un estribillo muy diciente que no quiso explicar: “Mamá qué será lo que quiere el negro?!”.

José, un hombre que prefirió mantenerse al volante de un viejo carro polaco, dijo que no tenía afán, que hoy era posible llegar tarde o no presentarse al trabajo, con la excusa del cierre de vías –no anunciado y extenso-.

Y el chofer que nos llevaba aprovechó su anonimato para convertirse en analista político y económico.

“Esto no es el fin… es sólo el comienzo”, dijo casi filosofando. “Y en ese inicio nada es seguro porque hay dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos que son enemigos nuestros”.

3-Cambio lento en el tono del lenguajePero el pesimismo se tornó en esperanza sutil. “Lo que esperamos es que en el tema social esto sea positivo para la reunificación de las familias”, advirtió.

“Ha cambiado el tono de la relación, al menos en el lenguaje; ya no hay confrontación sino búsqueda de acuerdos respetando las diferencias”, agregó.

Aunque, al azar, encontramos incólume aún una pancarta callejera con una denuncia cubana expresada sin diplomacias de por medio: “El bloqueo es el genocidio más largo”.

Por seguro ese tema, el del bloqueo económico, habrá ocupado espacio en la larga reunión privada de Obama con el presidente cubano Raúl Castro, que se desarrollaba mientras La Habana seguía revolucionada incluso durante el sopor cálido del mediodía.

 

*Editor general de CORREO Canadiense, periodista colombo-canadiense, radicado en Toronto.