La era de la Inteligencia Artificial y el peligro para el arte

Fascinación, temor, admiración, rechazo…la mezcla de emociones que produce hoy ver los logros de la Inteligencia Artificial (I.A) es tan variada como tipos de personas en el planeta. Para algunos un verdadero logro humano y para otros el inicio de tiempos oscuros en dónde el peligro de ser reemplazados por máquinas se hace cada vez más sólido.

La inteligencia artificial es, en las ciencias de la computación, la disciplina que intenta replicar y desarrollar la inteligencia y sus procesos implícitos a través de computadoras.

No existe un acuerdo sobre la definición completa de inteligencia artificial, pero se han seguido cuatro enfoques: dos centrados en los humanos y dos centrados en torno a la racionalidad. Comenzó poco después de la Segunda Guerra Mundial, y el nombre lo acuñó en 1956 el informático John McCarthy, en la Conferencia de Dartmouth.

La I.A sintetiza y automatiza tareas que en principio son intelectuales y es, por lo tanto, potencialmente relevante para cualquier ámbito de la actividad intelectual humana.

Stuart J. Russell y Peter Norvig diferencian varios tipos de inteligencia artificial:

-Sistemas que piensan como humanos: Estos sistemas tratan de emular el pensamiento humano; por ejemplo las redes neuronales artificiales. La automatización de actividades que vinculamos con procesos de pensamiento humano, actividades como la toma de decisiones, resolución de problemas y aprendizaje.

-Sistemas que actúan como humanos: Estos sistemas tratan de actuar como humanos; es decir, imitan el comportamiento humano; por ejemplo la robótica.

-Sistemas que piensan racionalmente: Es decir, con lógica (idealmente), tratan de imitar el pensamiento racional del ser humano; por ejemplo, los sistemas expertos.

-Sistemas que actúan racionalmente: Tratan de emular de forma racional el comportamiento humano; por ejemplo los agentes inteligentes, que está relacionado con conductas inteligentes en artefactos.

I.A y arte: ¿una relación problemática?

En los últimos tiempos se ha popularizado el uso de programas tan potentes como Dall-E, Midjourney o Stable Diffusion, capaces de generar imágenes de gran calidad y realismo con solo introducir unas pocas palabras.

Tal y como explica un artículo del sitio Xataka.com, estas tecnologías son capaces ya de competir en el plano artístico con grandes creadores y muestra de ello es la obra Théâtre D’opéra Spatial, ganadora del concurso de bellas artes de la Feria Estatal de Colorado.

Esto ha levantado, con razón, cierta preocupación en determinados círculos artísticos que temen que la I.A termine sustituyendo a los creadores humanos pero, ¿es esto posible?

Dibujo asistido por Inteligencia Artificial.

Las I.A creativas se inspiran en toda la información existente en la web, entre las que por supuesto se encuentra la obra de estos creadores. Muchos señalan que aún no son capaces de transmitir cualidades como la vida en la mirada, sentimientos reales en las expresiones o, incluso, fallan estrepitosamente recreando manos y pies.

¿Morirá entonces el arte en el avance implacable de la tecnología? Por ahora la respuesta es NO. Una pintura, tal como una canción o un poema, refleja también el alma de su creador. El arte es, por tanto, una creación tan humana que es imposible pensar que pueda ser copiado a la perfección o superado por una máquina.

Recibamos y deleitémonos también con las creaciones de las I.A que, lejos de una amenaza, son también hijas del intelecto y la sapiencia humana.

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