Disección económica en vísperas del Discurso del Trono

A pocos días de escuchar el Discurso del Trono, que dará el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y que de no ser aprobado por las fuerzas políticas en el parlamento federal sería un tácito llamado a elecciones, el economista Alberto Calva (*), especialista en finanzas corporativas y estrategia, hace para Correo Canadiense una disección de la economía canadiense afectada por la pandemia del COVID-19.

Canadá se encuentra en la recesión más profunda desde la Gran Depresión de los años treinta. Es importante entender los números que soportan esto y tratar de vislumbrar los escenarios que se pueden dar en los próximos meses o años.

El objetivo de un país es que haya crecimiento de la actividad económica. Más concretamente, que crezca el producto interno bruto (PIB). Si no se da este crecimiento de actividad económica no puede haber más empleos, ni mejor ingreso para la población, ni mayor bienestar. Si bien, el crecimiento del PIB no pudiera serlo todo, especialmente para el bienestar, sí es un componente fundamental.

Empleo y Desempleo

El número de empleos tanto de tiempo completo como de tiempo parcial son alrededor de 19 millones en todo Canadá. De febrero de 2020 a abril de 2020 cayó el empleo 16%, ubicándose en poco más de 16 millones, siendo el nivel más bajo. Se ha ido recuperando, llegando a alrededor de 18 millones en agosto pasado. Aun así, se puede estimar que faltan por recobrarse alrededor de 1.3 millones de empleos.

El desempleo y el empleo van de la mano. La tasa de desempleo en Canadá había sido entre 5.5% y 6.0% hasta febrero de 2020. En mayo llegó a su nivel más alto que fue 13.7% de desempleo. A partir de allí ha bajado, siendo en agosto pasado de 10.2%. Si bien la tasa ha mejorado, sigue casi al doble de lo que normalmente es el desempleo en Canadá. Por otro lado, la tasa de desempleo más alta que se tuvo en la recesión de 2009 fue de 8.7%. Con esto es claro que no sólo fue mayor el desempleo en estos meses que en la recesión de 2009, sino que además aún ahora está por arriba del peor nivel en 2009.

Muy importante insistir que si la economía no crece no puede haber más empleo, ni mayor remuneración, ni mayor bienestar. Por otro lado, estar ubicados que se está viviendo, al igual que en muchos países del mundo, la peor crisis desde hace casi 90 años.

Al declararse la pandemia, Canadá venía con una economía relativamente estable. No se esperaba una recesión este año a pesar de que los ciclos económicos sugerían que pudiera haberla. Esto hizo que Canadá entrara con cierta fortaleza interna a esta recesión.

Se han dado apoyos de gobiernos que han sido de mucha ayuda para muchas personas y empresas. Sin embargo, los apoyos no son ilimitados y más bien es posible que ya estén en su límite, lo que puede hacer difícil la situación si se prolongara la recesión económica. Además, ningún gobierno de ningún país genera riqueza; viven de los impuestos que toman de las empresas y las personas que sí producen.

Canadá ha logrado, al menos hasta ahora, un buen control de la pandemia. No es, por mucho, uno de los países con más casos por millón de habitantes. Más que hablar de un gobierno, yo diría que esto muestra que el sistema de salud funciona relativamente bien en Canadá comparado con muchos otros países (empezando con EUA).

En vísperas del Discurso del Trono es importante, desde el punto de vista económico, un gobierno que sea fuerte promotor de la generación de empresas y de nuevos proyectos, para que se generen pronto los empleos perdidos.

Por último, Canadá junto con otros países han podido manejar bastante bien tanto el problema de salud pública como el problema económico, aunque el riesgo en ambos es aún muy alto. No está resuelto ninguno de los dos. Pero es importante ver que hay países desarrollados (como EUA, España, Italia, y Europa en general) que han sufrido descalabros mayores en este año.

(*) Alberto Calva es consultor de empresas y especialista en desarrollo de modelos financieros.