Economía 2017: grandes retos
para lograr mejoría en Latinoamérica

Crecimiento económico sería de al menos 1.3% en la región.

YENNY ARIAS*

Aunque hay buenos pronósticos para las economías de la región en 2017, cuatro expertos resaltaron en Toronto que los países latinoamericanos deberán enfrentar grandes retos para hacer de este potencial ascenso un comportamiento sustentable.
Esa fue una de las conclusiones de un foro para analizar las economías de Latinoamérica, convocado por Consejo Canadiense para las Américas y que contó con la participación de panelistas de carácter internacional.

Inés Bustillo, Directora en Washington de la Oficina de la Comisión de Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe, señaló que la mejora de los precios de los recursos naturales así como la recuperación del comercio y la demanda global, impactarán positivamente a las economías latinas. No obstante, hizo énfasis en que para tomar ventaja de este panorama será necesario apuntar a la adquisición de nuevas tecnologías, al desarrollo de infraestructura y al incremento de la productividad.
Bustillos estimó que para este año se registre un crecimiento económico de al menos 1.3% en toda la región.

Por su parte, Pablo Breard, principal economista para Latinoamérica y responsable del área de Estudios de Mercados Emergentes de Scotiabank, se refirió a Brasil y México como los dos únicos países de Latinoamérica “sistemáticamente relevantes para la economía mundial”.
En el caso de Brasil, John Price, Director Administrativo de Americas Market Intelligence, aseguró que aunque el país atraviesa una aguda crisis y los niveles de desempleo apuntan a seguir en aumento, considera que existen componentes que pueden beneficiar su desempeño como el cambio de actitud frente al libre comercio, la instalación de un sector privado dinámico y su relevancia como productor de hierro.
En Brasil, el factor confianza es un punto a favor para su recuperación tras demostrar que cuenta con un sistema judicial dispuesto a castigar la mala administración de los recursos públicos y actos de corrupción, añadió.

Para México la incertidumbre es aún mayor después de la elección del empresario Donald Trump como presidente de EE.UU.
El presidente electo se ha mostrado firme en su iniciativa de construir un muro en la frontera, para detener el ingreso de mexicanos de manera ilegal.
Además ha asegurado que su costo será reembolsado por México, de lo contrario ha amenazado con congelar el flujo de remesas en dólares -según la revista Forbes, este año éstas superaron los $28.000 millones.
Trump también ha presionado a las automotrices para que reconsideren su decisión de establecer plantas de producción en México y reinviertan esos capitales en EEUU. Price señaló que estos planes de expansión de estas empresas son más atractivos en suelos mexicanos por temas tributarios y asuntos ambientales.

Sobre los posibles cambios a NAFTA, Price señaló que aunque Trump aluda a que el tratado haya sido perjudicial para la economía estadounidense, asegura que el mayor afectado fue México donde “la pequeña y mediana industria fue destruida” como consecuencia de la disparidad de condiciones competitivas y de producción. “Abrir NAFTA no sólo va en contra de los intereses de EEUU sino que podría ocasionar reacciones políticas negativas en México” dijo Price quien también espera que el sector corporativo de EEUU se oponga a que NAFTA sea renegociado.

Sobre la relación comercial entre Estados Unidos y Canadá con los países latinoamericanos, se estimó que sectores como la energía, la minería y la infraestructura serán industrias que en definitiva acercarán a los países. Para este año también se espera un acercamiento entre Mercosur y la Alianza Pacífica en miras de una agenda que logre facilitar el comercio y simplificar la manera de hacer negocios. Sobre este tema, Price señaló que algunos de los grandes retos asociados con operar en Latinoamérica son la deficiencia en operaciones logísticas y el alto nivel de burocracia. En palabras de Price “hay mucho que mejorar para optimizar el flujo de mercados”.

Bustillos, por su parte, también destacó las consecuencias que la evasión de impuestos trae a las economías regionales y citó a las reformas en materia fiscal en Colombia y Argentina como una buena señal. La informalidad de la economía y los altos niveles de inflación también fueron mencionados como problemas mayores en la región. Venezuela y Brasil fueron los países con los pronósticos más desalentadores como consecuencia de políticas públicas mediocres y sus altos niveles de corrupción.

*Periodista venezolana, radicada en Toronto