El Tango no es sólo cosa de argentinos

Miguel Libedinsky
Miguel Libedinsky

MARTA ROCATÍN

 

¿Se puede sentir verdaderamente el tango sin haber estado en Buenos Aires? Esta es la pregunta que rondaba en 2012 por la cabeza del apasionado argentino Miguel Libedinsky y que ha dado lugar a ‘Hearts of Tango‘, un documental que investiga el panorama tanguero de Toronto.
Libedinsky explica que hay 30 escuelas que enseñan a bailar tango en la capital financiera de Canadá, 20 milongas, tres festivales anuales y un vasto número de eventos, seminarios y maratones. Pero va mucho más allá.
‘Hearts of Tango‘ demuestra, a través de más de una decena de historias personales, que el tango no es solo cosa de ar-gentinos y que es una fuerza capaz de crear una familia, de hacer bailar a una persona en silla de ruedas o de reunir a dos extraños en un abrazo sin que importe la nacionalidad.
La sala del Al Green Theatre estuvo casi llena el pasado sábado para ver el estreno del documental.

Antes, la actuación de los tangueros argentinos Rosana Laudani (voz) y Carlos Libedinsky (bandoneón) en colaboración con los canadienses Scott Metcalfe (piano) y Scott Kemp (contrabajo). La elegancia, melancolía y tensión propia del tango se adueñó de los asistentes durante 40 minutos y les abrió el apetito para la primera proyección oficial de ‘Hearts of Tango‘.
Sonidos de historia

Rosana Laudani viajó  desde Argentina junto  a Carlos Libedinsky  para el estreno.
Rosana Laudani viajó desde Argentina junto a Carlos Libedinsky para el estreno.

La película no empieza con sonidos de tango sino del oleaje, debido a que este género surgió en el puerto de Buenos Aires con la llegada de miles de inmigrantes de todo el mundo a finales del siglo XIX. Esta mezcla de culturas que caracteriza a ambas ciudades es la principal similitud que Libedinsky encuentra en la forma de sentir la música. “El tango fue creado por inmigrantes, por eso hay algo en él que te empuja a los lugares que dejaste, al pasado. Puedes bailar el tango abrazado a una persona con la que no tienes necesariamente que haber compartido una historia ni hablar el mismo idioma”, explica.
El tango también es encuentro y ciudad. “No me imagino esta música en el campo.
Tiene el ritmo propio de la ciudad, del movimiento, de la arquitectura”, describe el director. También apunta que en la cultura anglosajona, donde existe más distancia física entre las personas, “el tango es encuentro porque permite establecer una conexión con otra persona”.
El documental recoge todas estas reflexiones a través de música, poesía y narraciones en primera persona de tangueros canadienses. Libedensky recorre escuelas de baile, cafés que funcionan como milongas alternativas o cuenta la historia de una pareja que se conoció en una clase de tango. Se detiene a diferenciar entre sus formas más tradicionales y experimentales con una entrevista a un DJ de tango. No en vano, diferencia entre cómo el tango es percibido desde fuera y lo que realmente supone esta música para los que la practican. Por último, merece especial mención la historia y coreografía en silla de ruedas de una bailarina profesional discapacitada.
Diferencias entre Toronto y Buenos Aires

 

Libedinsky advierte que su intención nunca ha sido comparar la calidad de la música en ambos países sino entender cómo se vive. El director señala que la principal diferencia es que en Canadá “la gente está preocupada por aprender más rápido, más técnicas, apuntarse a más cursos”. “El tango es algo que se consume”, sintetiza.

Más información sobre el documental en www.heartsoftango.com