Mantengamos la fe en la vacuna contra la Covid-19

En medio de diversas campañas en Canadá y en otros países contra la importancia de la inmunización para combatir los efectos de la pandemia, el gobierno de la ciudad de Toronto anunció esta semana la formación de un Grupo de Trabajo de Confianza en la Vacuna contra la Covid-19.

Según las autoridades citadinas, este equipo de expertos tiene como objetivo poner en práctica un enfoque multisectorial para aumentar la confianza en estos fármacos preventivos en Toronto, incluso entre los profesionales de la salud y las comunidades con tasas de inmunización históricamente bajas.

Este equipo se propone crear y promover una red confiable de fuentes de información sobre el tema; apoyar al público para que tome decisiones correcta y sobre la base de datos confiables acerca de este proceso; así como brindar orientaciones claras a los proveedores de atención médica.

De hecho, y a pesar de diferentes versiones y argumentos de diversos orígenes, las vacunas son seguras y pueden proteger al receptor de complicaciones graves causadas por la Covid-19, y a pesar de esto, persisten las dudas al respecto.

Según datos de las encuestas realizadas por la ciudad en el otoño de 2020, el 11 por ciento de los residentes de Toronto no estaban seguros de si tomarían la vacuna.

Otro sondeo de la empresa Campaign Research realizada en enero de 2021 encontró que el ocho por ciento de los habitantes de esta urbe dijeron que definitivamente no se vacunarían, mientras que otro 33 por ciento aún estaba indeciso.

Esta vacilación en torno a administrarse o no la vacuna no ocurre solamente en Canadá. Una investigación del Consorcio de la Escuela de Comunicación y Salud Global de la Universidad Internacional de Florida (FIU) muestra que, aunque el acceso a una vacuna antiCovid-19 sigue siendo una preocupación abrumadora para la mayoría de los ciudadanos de la región, persiste cierto nivel de vacilación sobre si se vacunan o no.

“El movimiento antivacunas de Europa y Estados Unidos está ganando fuerza en América Latina”, dijo a medios locales floridanos María Elena Villar, profesora adjunta de Comunicaciones en la FIU. “Se está empezando a ver un aumento en ese tipo de mensajes, a menudo refiriéndose a contenido que era originario de Estados Unidos y Europa. Es algo que hay que vigilar y tratar de mitigar antes que empeore”.

 “Mantener la confianza de la población en la inmunización es fundamental en todo momento… especialmente durante la implementación de una nueva vacuna”, dijo el Dr. Sylvain Aldighieri, gerente de incidentes de la Organización Panamericana de la Salud.

Esta indecisión respecto a si administrarse o no el fármaco puede estar influida por factores como la complacencia, la conveniencia y la falta de confianza en este medicamento preventivo. La información errónea, especialmente en las redes sociales, puede contribuir a la vacilación, y según las propias autoridades, parte del rechazo a la campaña de inmunización puede basarse en una larga historia de desconfianza hacia el gobierno y las instituciones de atención médica, debido a antecedentes realmente funestos.

Al mismo tiempo, las autoridades de Toronto están reclutando alrededor de 300 activistas  para los 140 barrios de la urbe, quienes serán personas bien conectadas que podrán convencer a los escépticos de su comunidad de que la vacuna es absolutamente una buena idea.

Recientemente, Joe Cressy, activista y miembro del Consejo de la ciudad de Toronto, resaltó la importancia de la vacunación y dijo a medios de prensa locales que para que el proceso inmunizador funcione a cabalidad, se necesita un nivel de  inmunidad colectiva ascendente al 70 de la población.

Pero ese objetivo es factible solamente si se conforma una campaña verdaderamente accesible, que rompa las barreras de acceso e involucre a la mayoría de las personas, y que exista un mecanismo de persuasión en pro de las vacunas que llegue a todas las comunidades, ya sea a través de las redes sociales, los medios de difusión en general o el trabajo directo con la población.