Sin libra ni “malditos ingleses”

Tras la creación del mundo, San Pedro se dio una vuelta por Escocia y volvió escandalizado. Enseguida, pidió una cita con Dios. “A Escocia le has dado una tierra muy fértil y de una belleza incomparable; has puesto allí grandes riquezas minerales, yacimientos de petróleo y gas y a las mujeres más hermosas. ¿No te habrás pasado?”. “No, Pedro, no”, responde Dios, “es que todavía no conoces a sus vecinos”. Si el sí triunfa el 18 de septiembre, muchos escoceses celebrarán haberse quitado de encima a los “malditos ingleses”, pero, pasados los fastos, tendrán que rebajar la euforia.

Escoceses y británicos volverán a verse las caras en la mesa de negociaciones, solo que Londres tratará a los de Edimburgo, no ya como compatriotas con los que resolver diferencias domésticas, sino como representantes de un país ajeno con intereses ajenos.