PERU, ELECCIONES 2016:
LOS RETOS DEL NUEVO GOBIERNO

ALBERTO MESTANZA*

 

Con un  poco más de 30 millones de habitantes, preocupante decrecimiento económico,  inocultables niveles de corrupción en medio de una rapante delincuencia y criminalidad, los peruanos se aprestan a celebrar la fiesta más grande de la democracia, es decir, acudir a las urnas para elegir a su nuevo presidente y miembros del parlamento nacional.

 

Por lo menos durante los últimos quince años, Perú atravesó por un periodo de evidente bonanza económica. De 5.5 en el 2002 a 9.1 en el 2008, su crecimiento alcanzo niveles nunca antes imaginables, con la excepción del 2009 debido a los problemas de recesión mundial. A pesar que entre el 2010 al 2013 su aceleramiento decreció de 8.5 a 5.8, lo cierto es que, por lo menos en términos comparativos, Perú logró ubicarse como uno de los líderes de crecimiento dentro del área latinoamericana, entre los que también destacaron Paraguay, Bolivia y también Panamá; no obstante, por lo menos durante los dos últimos años, la economía peruana ha ingresado a un periodo de desaceleración debido fundamentalmente a la disminución de la capacidad de compra de China, la baja del dólar y la caída del precio de los metales en el mercado internacional, lo cual viene afectando negativamente el crecimiento de la economía Inca.

Ante semejante escenario, Perú confronta una de sus mayores encrucijadas. El nuevo Presidente y Congreso tendrán que lidiar con ocho millones de peruanos que aun viven en condición de pobreza; es decir, que todavía carecen de los servicios básicos de agua, desagüe, alcantarillado, electricidad y de viviendas dignas. La desigualdad socio-económica es ofensiva y la corrupción se dispara como cáncer expansivo en todos los estamentos del estado. Los conflictos sociales originados por la paralización de dos de los más importantes proyectos mineros, Conga y Tia Maria, en Cajamarca y Arequipa, respectivamente,  en adición a otros conflictos sociales pendientes, nos hacer recordar que dicho auge económico dribleó a los más pobres del país lo cual ha generado una aberración razonable a todo lo significa status quo de la política nacional y, por ende, un hartazgo que vaticina un virulento inicio  del nuevo gobierno frente a un pueblo cansado de tanto esperar. Según la encuesta de Datum publicada en el “Diario 21” el nivel de aprobación del Presidente Humala es del 15% para el mes de Abril, mientras que su desaprobación bajó a 81%, es decir a uno de sus niveles más bajos. Por su parte lo miembros del Congreso Nacional no se quedan atrás y, según la encuestadora CPI, su nivel de aceptación es de 7.4%, una de los más bajos entre el periodo 2011-2016.

Así las cosas, lo peruanos, hoy más que nunca, tenemos la inmensa responsabilidad de elegir al nuevo Presidente y a los miembros del Congreso que sean capaces redimir a los pobres de su miseria y de convertir sus pesadillas en el camino que los conduzca hacia reencuentro de todos los peruanos.

 

*Analista político, consultor en inmigración, peruano, radicado en Toronto.