Su voto cuenta, todos contamos

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  CATALINA CHAUX

 

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Catalina Chaux, columnista invitada

El próximo lunes 19 de octubre se realizarán las elecciones para elegir al nuevo Primer Ministro canadiense. Los electores tendrán la oportunidad de elegir si desean extender los ya cumplidos 10 años de hegemonía del gobierno conservador de Stephen Harper o si prefieren la opción liberal de Justin Trudeau o del partido de oposición el NDP con Tom Mulcair, para citar solo a los que tienen mayores posibilidades.
Aun cuando el gobierno de Stephen Harper se ha dedicado en las últimas semanas a promover factores distractores como la prohibición de la niqab durante la ceremonia de ciudadanía, no deben olvidarse aspectos de vital importancia.
Desde el punto de vista económico, los expertos reconocieron recientemente que Canadá atraviesa un momento de recesión, así esta palabra trate de ser evitada por la mayoría, y el gobierno argumente que por el contrario, ya se está saliendo de ella y que ha sido un gran logro tener un presupuesto balanceado, sin déficit. Se anunció el pasado lunes la firma del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, del cual aún no se conoce su contenido pero que sin lugar a dudas tendrá un alto impacto en el sector automotor, agrícola y laboral. No se puede olvidar la dependencia que se tiene también del sector energético que no se encuentra en uno de sus mejores momentos.
Desde el punto de vista ambiental, es clara la ausencia de compromiso del actual gobierno con la implementación de políticas que tiendan a mejorar el manejo ambiental, a prevenir y a contrarrestar los efectos del calentamiento global, que afectan sustancialmente al Ártico, la emisión de carbono, sin mencionar los incumplimientos al Protocolo de Kioto, con la excusa de que no se puede sacrificar el crecimiento económico por la protección ambiental, como si de algo nos fuera a servir economía sin medio ambiente.
En la arena internacional, es de vital importancia analizar cuál es el rol que se desea tenga Canadá, que durante mucho tiempo fue considerado como uno de los adalides de la paz y los derechos humanos; situación que ha sido modificada, entre otras razones con las recientes decisiones frente a Rusia, Irán, Siria y la crisis de refugiados provenientes de Iraq, Afganistán, Libia y Siria predominantemente.
Se nota una ausencia total en propuestas de todos los partidos para las comunidades aborígenes, quienes en muchos lugares ni siquiera cuentan con la posibilidad de tener agua potable, sin hablar de los servicios médicos.
La política de migración es otro aspecto importante a tenerse en cuenta, especialmente para ese grueso de la población que ha venido a establecerse en este país. Canadá ha proyectado desde el 2006, el recibir cerca de 257000 inmigrantes al año.
La ciudadanía va más allá de una ceremonia emocionante, bonita y anhelada. Va más allá de tener un pasaporte que ha sido respetado por simbolizar unos valores que parecieran estar en un riesgo inminente. Me refiero a la libertad, la democracia, la tolerancia y el respeto. Tristemente se ha visto como en los últimos días se ha venido fomentando las posiciones que llevan a una discriminación por raza, por religión y aun por género. Esto no se había llegado a ver, va en contra de lo que hemos buscado, de los valores que han sido estandarte durante tanto tiempo y que no se pueden arrasar simplemente por una campaña política, por demás atípica, al ser la primera de tan larga duración en la historia.
Es por ellos que es importante que quienes son ciudadanos y mayores de 18 años vayan a votar el 19 de Octubre.
Según las estadísticas, el número de potenciales votantes (61.1%) es uno de los tres más bajos de la historia. Los números de la última elección federal del 2011, indicaban que la población era de cerca de 31.6 millones de habitantes, de los cuales podían votar cerca de 24.2 millones, de los cuales solo votaron 14.8 millones.
Hay estudios que demuestran que el voto se convierte en hábito, especialmente en la gente joven y que si al tener el derecho por primera vez de votar, este no se ejerce durante las dos o tres primeras oportunidades de hacerlo, la persona tiene menos posibilidades de llegar a ejercerlo.
Elecciones Canadá ha sido reformado y ya no se cuenta entre sus funciones el promover e incentivar las votaciones, tampoco ayuda que el complejo sistema parlamentario no sea tan fácil de entender. No se deje llevar por temores infundados o por encuestas dirigidas.
Esta es una oportunidad para demostrar que los inmigrantes cuentan no solo laboralmente, sino también electoralmente. Es su futuro y el de sus hijos. Infórmese, visite la página de elecciones Canadá, ejerza su derecho y cumpla con su deber. Vote.

 

* Abogada colombiana con especialización en Derecho Económico, Master en Resolución de Conflicto; Coach Profesional con énfasis en mejoramiento de comunicaciones, manejo de conflictos e intercambios culturales. Correo: cchaux@checsconsulting.com