OBITUARIO| Christian Oscar Omar Ortiz Castillo

(Angol, Chile. Enero 1 de 1943 – Toronto, Canadá. Octubre 20 del 2018)

 

Hace poco escribí un mensaje a Omar Ortiz, pero nunca pensé que iba a contener unas palabras que él tal vez no leería y por ello no respondería.

 

En julio del 2010 durante una despedida a otro amigo, Patricio Barroilhet, nació nuestra amistad y desde entonces fue más una especie de hermandad que a través de la música reforzaba sus nuevas raíces. Grata compañía, delicada conversación, compartir sus creaciones musicales y mis poemas… Omar me contó de su paso por Colombia y la presentación que su coro hizo ante el papa Paulo VI en la Catedral de Sal de Zipaquirá, evento que para él fue muy importante. De su trabajo artístico de toda la vida, recordaba con especial cariño a su grupo Los Patricios, su participación en Viña del mar donde ganó una Gaviota de Plata y su triunfo al lograr participar en el Festival OTI en 1993, en Europa donde fue reconocido su talento como solista en representación de Canadá. La música significó la vida para Omar.

 

La música y el amor que profesaba desde la gran distancia geográfica por su familia.

 

Cuando un ser querido regresa a la casa del Padre, y en este caso un amigo como Omar, empezamos a reunir momentos compartidos y cada uno se nos presenta tan breve, que desearíamos el imposible de haber prolongado cada uno de ellos en su tiempo. Solo nos queda la memoria en este presente fugaz para darnos cuenta de que aun la vida misma es así de breve y que puede caber en un solo recuerdo.

 

Descansarás en la Paz de Dios, Omar, en las alturas celestiales serás parte de los coros que tu imaginación alcanzaba a soñar y participará tu voz de solista en la música que le canta a la felicidad perfecta. Por acá seguirás vivo en cada canción tuya, para mí en tu voz interpretando la que escribí para mi madre y la cumbia que me dijiste te atrevías a ponerle tu acento chileno y que una noche estrenaste en Bohemia, la peña cultural latinoamericana de Toronto.

 

*Enviado especialmente para Correo Canadiense por la poeta y fisioterapeuta Martha Cecilia Colonia Espinosa, desde Santiago de Cali.