Discurso del Trono, prueba de fuego para un gobierno minoritario

El Discurso del Trono que se leyó el miércoles en el Parlamento de Ottawa incluyó muchas promesas en el sector salud para hacer frente a la pandemia del COVID-19 y en el sector económico para crear un millón de empleos y extender las ayudas de emergencia y subsidios al salario para estimular la actividad económica, que enfrenta un índice de desempleo nacional de dos dígitos (poco más de 10%). El año pasado sólo era de 5.6%.

Más allá del protocolo parlamentario, con la figura de la gobernadora general, Julie Payette, como representante de la reina Isabel II de Inglaterra, el Discurso del Trono es un gran riesgo que el primer ministro Justin Trudeau está corriendo para avalar su mandato, el cual sólo lleva un año de su segundo periodo.

Llamó la atención que en más de una ocasión se incluyó el término “canadienses racializados” para reconocer la diferencia racial que existe en Canadá entre los más afectados por la pandemia, que “ha revelado las desigualdades en nuestra sociedad”, admitiría le primer ministro en su mensaje vespertino.

El actual gobierno expresó sus prioridades: contener la expansión del coronavirus a través de un plan coordinado, nacional y en equipo; y crear las condiciones para que la economía acelere su ritmo. Se admitió que la pandemia le costará al país 343 mil millones de déficit y que la recuperación será lenta.

Ahora toca a los partidos de oposición decidir si apoyan o no al gobierno federal en su estrategia nacional contra la pandemia y recuperación. De ellos dependerá si se precipita una elección otoñal en plena segunda ola de COVID-19 o si muestran mesura y anteponen la salud de todos los canadienses a sus aspiraciones políticas.

Y en este contexto, usted ¿ya se hizo ciudadano? La comunidad hispana tendrá más presencia cuando pueda influir en una votación.