Canadá no es Estados Unidos

¿Por qué a quienes vivimos en Canadá nos debe importar lo que ocurra en Estados Unidos? Ambos países comparten la frontera internacional más grande del mundo (8,891 kilómetros, de los cuales 2,475 kilómetros son de frontera de Alaska con Columbia Británica y Yukon). Ambos países son –junto con México—socios del nuevo acuerdo comercial trilateral NAFTA (TMEC) en donde la relación comercial bilateral de Norteamérica es de vital importancia sobre todo para Canadá, cuyo largo invierno obliga traer trabajadores agrícolas temporales y a importar grandes volúmenes de productos frescos y procesados.

Alguna vez se llegó a referir a Canadá como el estado número 51 de la Unión Americana, quizá por la dependencia comercial y quizá por la entrega de algunos gobiernos canadienses a las políticas de la Casa Blanca.

Los últimos cuatro años no han sido los mejores en la relación bilateral, con un mandatario que se atrevió a abandonar la Cumbre del Grupo de los Siete (2018) en Charlevoix, Quebec, molesto por la firmeza del primer ministro Justin Trudeau en las renegociaciones del llamado TLCAN2. Una vez que despegó de suelo canadiense, Donald Trump se refirió a Trudeau como “manso y deshonesto”, lo cual enfrió la relación bilateral, manchada por la imposición de tarifas comerciales al acero y al aluminio.

Desde el inicio de la administración Trump, cientos de inmigrantes comenzaron a llegar caminando a Canadá huyendo de sus políticas antiinmigrantes. El hecho ha puesto en duda la validez del acuerdo de Tercer País Seguro, en operación desde 2004. Además, la negativa de la administración Trump de renovar el Estatus de Protección Temporal (TPS) deja a la deriva a miles de inmigrantes centroamericanos en el vecino país, y que pudieran eventualmente emigrar a Canadá.

Son muchas las razones por las que hay que seguir de cerca el proceso electoral en EU del 3 de noviembre, en donde el mandatario que no ha podido liderar la crisis del COVID-19 y que ha exacerbado el racismo en aquel país peleará hasta lo último su relección, con el apoyo de grupos neo fascistas, como los Proud Boys, a quienes les pidió “estar listos”.