VENEZUELA INVICTA

VZL002. BARQUISIMETO (VENEZUELA), 03/04/2018.- Fotografía cedida por la oficina de Prensa del Palacio de Miraflores, del presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante un acto de Gobierno hoy, martes 3 de abril de 2018, en Barquisimeto (Venezuela). Maduro condenó hoy el "ataque" contra la caravana del candidato opositor para las elecciones del 20 de mayo Henri Falcón, y anunció que ya hay 17 detenidos por el suceso ocurrido ayer. EFE/PRENSA MIRAFLORES/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

 

 

María Paéz Víctor

 

 

 

 

Desde la trágica muerte del Presidente Hugo Chávez, hace cinco años, ha habido una especie de frenesí en EEUU y sus aliados para derrotar al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro. Despliegan una guerra económica y mediática, llena de exageraciones y mentiras, para descalificar la democracia venezolana.

 

La crisis económica es una guerra inducida y es brutal: sabotaje, acaparamiento, contrabando masivo, la violencia callejera de la oposición del 2014 y 2016, incendios y sabotaje de instituciones públicas, sabotaje del sistema eléctrico, ataques para-militares a agricultores y camiones de comestibles, y las manipulaciones monetarias del mercado negro. El objetivo es acabar con la economía venezolana. Gozan de la colaboración apátrida de líderes de oposición y clases comerciales.

 

Esto no es nuevo, EE.UU. lo hizo en Guatemala en los años 50, El Salvador en los 80, Chile en los 70 y siguen intentándolo en Cuba.   Líderes de oposición cuya única patria son sus bolsillos, han instigado las sanciones internacionales que dificultan que el país pueda comprar, vender, obtener préstamos, o pagar cuentas.

 

Dice Fernando Buen Abad, “Venezuela ha sido blanco de todos los asedios más irracionales e injustos; todas las canalladas más alevosas y obscenas; todas la injusticias más groseras y más inaceptables.” (“ Por que todos somos Venezuela”, TELESUR)

 

A Canadá, las noticias sobre Venezuela en su inmensa mayoría llegan vía los ojos hegemónicos de los EEUU con pocas evidencias, con anécdotas no representativas,  exageraciones y mentiras descaradas. Hay en el trasfondo, júbilo: todo se debe al fracaso del gobierno, del socialismo, del chavismo.

 

Sin embargo, en vez de gente muriéndose de hambre en las calles, en estas últimas semanas se ha comprobado que la pobreza extrema se redujo de nuevo a un récord de 4.4%, a pesar de la crisis económica inducida.

 

Primero, hay que reconocer que las reservas de petróleo venezolanas son las más grandes del mundo y el asunto es quién las controla y se beneficia de éstas.  Le toma a un tanquero petrolero 45 días ir del Medio Oriente a Texas, en cambio le toma solamente cuatro días ir de Venezuela a Texas. De allí la importancia estratégica de Venezuela.

 

Los EEUU, sus aliados y grandes petroleras quieren poseer el petróleo venezolano sin restricciones, pero el gobierno insiste en que es el patrimonio del pueblo para proveer necesidades básicas de la población.  Así que la explotación petrolera tiene que ser con “public-private partnership”, o sea, el gobierno tiene la mayoría de las acciones de cualquier contrato. Esto es algo usual en los demás países, pero se le quiere negar a Venezuela.

 

Segundo, el gobierno venezolano busca una sociedad socialista, igualitaria, humanista, no una controlada por corporaciones ajenas. Sus logros han sido históricos en:

  • derechos humanos (base de la Constitución)
  • innovación democrática participativa (Comunas y Consejos Comunitarios)
  • reducción de la pobreza (de un 80% en 1998 al 26%; todos los mayores tienen pensiones)
  • salud (total cobertura gratis; 14,000 clínicas; reducción de la mortalidad infantil)
  • seguridad alimenticia (malnutrición reducida del 21% al 5%; escuelas dan desayunos y almuerzos gratis)
  • educación gratis (desde la guardería infantil a la universidad)
  • deportes (estadios deportivos en todo el país; record de medallas obtenidas)
  • vida cultural de altos estándares en música (sistema de orquestas juveniles), festivales internacionales reconocidos de arte, artesanía, teatro y poesía
  • obras de infraestructura que incluyen dos millones de viviendas publicas.

 

Y para combatir la guerra económica inducida, a las familias se les provee dos veces por mes un paquete  grande de alimentos básicos subsidiados. Además con la creación de la cripto-moneda El Petro, el gobierno ha podido evadir las sanciones de los EEUU y aliados.

 

Todo esto es el “mal ejemplo” pues el capitalismo significa la disminución de servicios estatales, privatización de los mismos, y desregulación que favorece las grandes corporaciones. Por eso la guerra contra el Presidente Maduro y su pueblo ha sido tan recia.

 

Venezuela es el escenario de una gran batalla por el alma y soberanía de América Latina: por el derecho de sus pueblos de decidir por sí mismos, en procesos democráticos, sus leyes, sus líderes, sus destinos.  Y en esto, Venezuela sigue invicta.