Lactar es también dar amor

Del día 1 al 7 de agosto el  mundo celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una jornada dedicada a crear conciencia, tratar problemáticas y desmentir mitos asociados a este importante acto de vida y amor.

Este año las campañas de varias organizaciones internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), resaltan que la lactancia es una responsabilidad compartida, y para ello se trazaron los objetivos de informar a todas las personas y apoyar a las madres como una responsabilidad vital de salud pública.

La lactancia materna tiene una gran variedad de beneficios tanto para la madre como para el recién nacido. En los niños pequeños, este tipo de alimentación cubre todas sus necesidades nutricionales e inmunológicas por el período en que más lo necesitan. Cuando se amamanta a un bebé se le está brindando protección contra las enfermedades y la muerte por diarrea e infecciones respiratorias, reduce el riesgo de alineamiento de los dientes y defectos en la mordida, obesidad y diabetes. También contribuye al desarrollo cognitivo ya que los bebés que son amamantados tienen en promedio un coeficiente intelectual 2,6 puntos mayor que los bebés que no lo son.

Según destacan los estudios médicos al respecto, las mujeres que amamantan a sus hijos luego del parto también obtienen una serie de beneficios, incluido un menor riesgo de cáncer de mama y de ovarios, embarazos más espaciados y menor riesgo de padecer enfermedades como la diabetes y la obesidad. Se estima que la lactancia materna universal podría evitar 823.000 defunciones anuales en niños menores de 5 años y 20.000 defunciones de mujeres debido al cáncer de mama.

Muchas madres se han sentido preocupadas por la actual pandemia y han limitado o suspendido esta actividad, sin embargo los especialistas recomiendan todo lo contrario. La OPS sugiere que se cumplan las pautas estándar de alimentación infantil como el inicio de la lactancia dentro de una hora después del nacimiento, mantener su exclusividad hasta al menos los seis meses del bebé y luego complementarla con alimentos adecuados y seguros, hasta los dos años de edad o más allá.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y especialistas de varias naciones insisten en la importancia de amamantar e incluso recomiendan no separar a la madre del bebé en los casos en que ellas contraen la enfermedad. Los especialistas argumentan que quitarle el pecho al bebé lo coloca incluso en desventaja al infectarse con el virus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, u otras enfermedades.

En ese sentido, se recomienda mantener las medidas higiénico-sanitarias tales como el distanciamiento físico, el uso de mascarilla sanitaria, lavado de las manos antes y después de manipular al bebé y la desinfección de todas las superficies y objetos de uso frecuente, para evitar el peligro de un posible contagio.

La maternidad es una fase especialmente sensible tanto para la madre como para el recién nacido y requiere de un fuerte compromiso familiar, social e incluso gubernamental en la disposición y cumplimiento de normativas que le garanticen a las madres su derecho de lactar.

El Human Rights Code de Ontario incluye el derecho de las madres a amamantar en un área pública. La legislación señala que nadie debe pedirles que se cubran, las perturben ni solicitarles que se mueva a otra área más discreta.