Unión familiar y disciplina frente a la pandemia

En medio de la crisis sanitaria provocada por la pandemia de la Covid-19 que ya dejó en Canadá casi 22.000 muertos, se multiplica la importancia de la unidad familiar, pues solo así podremos salir juntos de esta situación de extremo peligro y afectaciones económicas.

En este sentido, uno de los daños colaterales de la Covid-19 y del encierro necesario a que nos vemos sometidos es el aumento de los problemas intrafamiliares en general, rasgos de violencia doméstica y en especial de los índices de divorcio, a medida que la crisis del virus se prolonga y las personas pasan mucho tiempo en espacios reducidos.

El número de separaciones matrimoniales creció en aproximadamente un 30% durante la pandemia, según expertos en temas legales. Muchos estudios sugieren que la cifra ascendió en el último año, no solo en Canadá, sino también en Estados Unidos y otros países.

Expertos señalan que la pandemia nos está agotando a todos, nos saca de la rutina diaria que llevábamos, no hacemos ejercicios, las dietas cambiaron, los niños en edad escolar están en casa y es posible que ambos cónyuges realicen teletrabajo desde casa, quienes tienen condiciones para hacerlo, y todo esto unido a la incertidumbre en torno a la Covid-19 provoca discrepancias entre nuestros seres queridos y hace que muchas parejas se separen.

Pero esta situación no puede alejarnos de la realidad que debemos enfrentar: hay que luchar a toda costa y cumplir de forma disciplinada las indicaciones y regulaciones de las autoridades para frenar la propagación de la pandemia y cuidar nuestra salud y la de nuestros allegados.

En ese contexto, y a pesar de rastro de dolor y muerte que ha dejado la pandemia en Canadá, algunos ciudadanos siguen cuestionando las medidas preventivas que dictan las autoridades de salud, y peor aún, en determinados casos se niegan a sumarse a los planes de vacunación y hasta alegan que las vacunas pueden hacerles daño.

Pero quienes vivieron de cerca la muerte por la Covid-19 o fueron testigos de la enfermedad grave de familiares, amigos o incluso pacientes de centros asistenciales tienen esa amarga experiencia y entienden a fondo la importancia de cumplir las medidas más indispensables como el lavado de manos, el uso de la mascarilla o nasobuco, el distanciamiento físico, no salir a la calle a menos que sea exclusivamente imprescindible, entre otras.

Existen muchos testimonios sobre personas que han sido testigos de estos sufrimientos, pero nosotros en Correo Canadiense tenemos el ejemplo de dos latinos, que integran la Latin American Covid Task Force, una entidad dedicada a educar a la comunidad hispana en el enfrentamiento a la pandemia, que hablaron recientemente con la Editora General de Correo Canadiense, Isabel Inclán, en entrevista exclusiva para CorreoTV.

Ellos son la doctora Sandra Riaño, psicoterapeuta registrada y Jaime Robles, enfermero en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del North York General Hospital, quienes explican sus vivencias.

Robles confiesa que al principio no creía de la gravedad de la situación hasta que comenzaron a llegar los enfermos. La psicoterapeuta Sandra Riaño nos dice cómo procesar las emociones de tener un familiar enfermo o perderlo. Ambos vivieron muy de cerca la tragedia y ahora cuentan una parte de lo que fueron testigos.

Para la doctora Riaño lo más difícil de esta enfermedad es la incertidumbre a que se enfrentan los pacientes, y también sus familiares que ni siquiera pueden acompañar a sus seres queridos en momentos tan duros.

Por su parte, el enfermero Jaime Robles confesó a CorreoTV que en un principio dudó de la información que había sobre la Covid-19 y siempre pensó que se trataba de un catarro como otro cualquiera, hasta que comenzó a ver los pacientes que llegaban a la Unidad de Cuidados Intensivos donde labora. Algunos no salían, les sorprendía la muerte dentro.

Entonces fue que se percató de la gravedad de la situación a que nos tiene sometida la pandemia, al ver personas jóvenes y no tan jóvenes afectados por esta enfermedad. Estas son apenas dos experiencias (cuyo testimonio pueden ver aquí, o al final del artículo) de profesionales que conocieron de cerca el sufrimiento que provoca la Covid-19 y se percataron además del papel vital de las personas más allegadas en el cuidado de los enfermos. Solo una muestra de cuán cerca nos puede llegar esta grave crisis sanitaria y por qué debemos mantener una actitud disciplinada para evitar complicaciones de salud e incluso la muerte.