COLUMNISTA INVITADO: El
compromiso con nuestro propio futuro

HORACIO TEJERA*

Horacio Tejera
Horacio Tejera

 

En 2015 por primera vez la población mundial de personas mayores de 65 años será igual a la población de menores de 5 años.
La baja de la tasa de natalidad por un lado y los avances científicos, técnicos y sociales por el otro, determinan esa tendencia que se ha dado desde los años 50 del siglo pasado -y que seguirá su curso durante las próximas décadas-, hasta una previsible estabilización en los valores, prevista para la segunda mitad del presente siglo.

Canadá y los países desarrollados, alcanzaron la equiparación entre mayores de 65 años y menores de 5 hace ya algún tiempo. Y para 2015, las poblaciones que quedarán igualadas serán la de adultos mayores de 65 y la de menores de 15 años. La tendencia, que también está en proceso desde el inicio de la segunda mitad del siglo XX, continuará hasta una previsible estabilización dentro de unos 30 años.

 

Por supuesto, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo -que viven el proceso mucho más aceleradamente-, el envejecimiento demográfico trae consigo una serie de desafíos que deben reconocerse y encararse cuanto antes.

La adaptación de los espacios para posibilitar entornos amigables para las personas de edad, el combate a los prejuicios y los estereotipos que alientan las diferentes formas del maltrato y el abuso, el empoderamiento y el reconocimento de derechos, son algunas de las muchísimas cosas que deberán tenerse en cuenta a la hora de diseñar políticas a futuro.

Pero como hemos señalado en otras oportunidades no hay ningún “tsunami de la tercera edad” esperándonos a la vuelta de la esquina, y nadie debería pensar que el hecho de que aumente la población de adultos mayores pone en peligro el desarrollo.

En primer lugar porque el envejecimiento demográfico es inherente al desarrollo. No hay ninguna posibilidad de desarrollo económico y social sin que el fenómeno ocurra. Tratar de detenerlo o revertirlo implicaría detener el propio desarrollo.

Y en segundo lugar, porque no hay nada de sorpresivo en lo que está ocurriendo. Sucede desde hace ya más de medio siglo, está bien muy estudiado y la población sumada de adultos mayores de 65 y menores de 15 años tiende a estabilizarse en el futuro cercano, por lo que no habrá ni colapsos ni desbalances de importancia en los sistemas de salud o de Seguridad Social.

 

En este mes de junio, Mes de los Adultos Mayores y a pocos días del conmemorarse el Día Internacional en contra del Abuso a las Personas de Edad, es importante tener en cuenta que entre los factores que coadyuvan al maltrato, están los estereotipos, prejuicios e ignorancia que identifican la vejez con valores negativos y que llevan al desconocimiento de derechos. Comprometernos con la defensa de la dignidad y los derechos de las personas de edad, es comprometernos con nuestro propio futuro.


*Periodista uruguayo,  coordinador de comunicaciones de Latin@s en Toronto y vice presidente de Ashtor