Dos mujeres (canadienses) con una cámara

Dos cineastas canadienses, dos miradas singulares y una cámara como instrumento de exploración íntima y política. Una tiene 41 años, la otra 35. Ambas nacieron en Canadá, pero sus historias personales y cinematográficas están atravesadas por Europa: Polonia en un caso, Hungría en el otro. Ese vínculo con la historia del siglo XX —marcada por desplazamientos, pérdidas, exilios y silencios heredados— se convierte en materia viva de sus películas, donde la identidad, el lenguaje y la memoria familiar se entrelazan de forma constante.

El cine de Sofia Bohdanowicz y Sophy Romvari indaga, cada una a su modo, en la tensión entre el lugar donde se nace y el peso de una genealogía que no pertenece del todo al territorio que se habita. Sus obras interrogan qué significa vivir entre lenguas, tradiciones y recuerdos que no siempre se corresponden con la experiencia cotidiana. En ese desajuste —a veces leve, a veces profundo— surge una poética propia, donde el cine funciona como una forma de traducción afectiva.

Existe, además, un punto de intersección concreto entre ambas filmografías: la actriz canadiense Deragh Campbell, presencia recurrente que establece un diálogo visible entre los universos de estas dos realizadoras. Pero el vínculo va más allá de los nombres compartidos. Las dos han explorado, desde perspectivas distintas, el sentido y las consecuencias de la ausencia, ese vacío que deja la pérdida de un ser querido y que activa la experiencia compleja del duelo. En Bohdanowicz, la búsqueda suele ser íntima, casi ritual; en Romvari, el acercamiento puede ser más fragmentario, más abierto a lo imprevisible. En ambos casos, el cine se convierte en un espacio para pensar lo que ya no está.

Ninguna de las dos descuida las decisiones formales. Muy por el contrario, en sus películas se reconoce de inmediato una caligrafía cinematográfica. Cada plano tiene una firma, una intención, una densidad propia. No se trata de imágenes al servicio exclusivo del relato, sino de unidades esenciales donde el cine se sostiene y se justifica. El plano no es un átomo intercambiable: es el lugar donde se define una ética de la mirada.

Bohdanowicz y Romvari son, además, cinéfilas conscientes. Su relación con el cine del pasado no es meramente académica ni nostálgica. Las tradiciones cinematográficas funcionan como una memoria activa, como un archivo vivo que acompaña y orienta sus búsquedas. En sus obras, el cine dialoga consigo mismo, se piensa a través de sus propias formas, sin caer en el homenaje vacío ni en la cita gratuita.

A pesar de compartir inquietudes, obsesiones y un territorio común, sus películas no se parecen entre sí. Esa diferencia es, precisamente, lo que las vuelve indispensables. Son dos voces singulares dentro del panorama del cine canadiense contemporáneo y, sin duda, dos de las cineastas más interesantes del país más extenso de América.

La invitación es clara: el próximo martes 20 de enero, a las 6:00 PM (Toronto, Canadá) y 8:00 PM (Argentina), se abrirá un espacio de encuentro y reflexión para pensar sus obras de la mano de Roger Koza.

La actividad será de entrada GRATUITA, a través de la plataforma Zoom, con inscripción previa mediante el enlace correspondiente.

Una oportunidad para mirar, escuchar y pensar el cine desde la sensibilidad, la memoria y la forma.

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