La salud bucodental puede ayudar contra el Alzheimer

La salud bucodental comprende la capacidad de morder, masticar, sonreír, hablar, comunicar y transmitir emociones a través de las expresiones faciales con confianza, sin dolor, incomodidad ni enfermedad craneofacial.

La boca refleja el estado de salud general de una persona y puede dar cuenta de deficiencias nutricionales o síntomas de otros problemas de salud (trastornos alimenticios, malnutrición, consumo de sustancias que afectan la salud general y de la boca).

Una hipótesis que se comenzó a discutir en el 2010 y que está de nuevo en la actualidad con las últimas publicaciones sobre la enfermedad de Alzheimer arroja una nueva luz sobre su relación con la salud de nuestra boca.

Sucede que se ha encontrado el patógeno que provoca la gingivitis en pacientes con Alzheimer. El 96% de ellos tenía en su cerebro ‘Porphyromonas gingivalis’.

Según se ha constatado, esta bacteria se traslada al cerebro y excreta una enzima dañina que genera destrucción de neuronas.

De allí, la pérdida de memoria y la degeneración característica del Alzheimer. La gingipaina es la responsable del daño cerebral y sus posteriores secuelas. No es la causa única ni concluyente, pero los expertos están seguros que es un camino muy importante de investigación.

Las enfermedades de las encías puede provocar mal aliento, hemorragias, dientes descoloridos e incluso la pérdida de alguna pieza dental, pero sus consecuencias van más allá.

Esta enfermedad se asocia, además de las afectaciones neuronales, con una amplia gama de problemas de salud como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y diabetes.

La combinación de una higiene dental diaria adecuada –  cepillarse los dientes durante unos 2 minutos, al menos 2 veces al día, y con visitas periódicas de revisión y mantenimiento en la clínica dental al menos 2 veces al año – junto con tratamientos regulares para la eliminación de las bacterias que se depositan en la cavidad oral y el adecuado asesoramiento periodontal pueden evitar la aparición de la gingivitis y otras afecciones bucales.

Todas estas medidas son imprescindibles en la prevención y ayudan a que ésta no progrese si ya ha aparecido.