Las alarmas sobre la Covid-19 son cada vez más fuertes

Los contagios de Covid-19 siguen en aumento, tanto en Toronto, como en el resto de la provincia de Ontario, sin que se vea una luz al final del túnel, y de acuerdo con expertos las alarmas son cada vez más fuertes con cada semana que pasa.

El propio premier de Ontario, Doug Ford, admitió que “estamos perdiendo la batalla” e impuso restricciones aún más estrictas.

Como una medida paliativa importante, Ford dijo que la provincia planea aumentar las dosis de vacuna que van a los llamados puntos críticos en un 25 por ciento, pues el 80 por ciento de los casos de Covid-19 provienen de solo el 20 por ciento de la demarcación.

El 21 de abril, las autoridades de Ontario informaron 4.212 casos nuevos de Covid-19 y se completaron casi 51.900 pruebas; a nivel local, hay 1.249 contagios de nueva aparición en Toronto, 771 en Peel, 386 en la región de York, 276 en Hamilton y 214 en Durham.

El Dr. Michael Warner, médico del Hospital Michael Garron, fue más allá del impacto de las cifras y al referirse a la situación que prevalece en Toronto y en toda la provincia de Ontario, señaló que se ve a sí mismo “en el puente de un barco haciendo sonar la campana para llamar la atención sobre la crisis en la que nos encontramos”.

“El Titanic se está hundiendo, esto no es una tontería, tenemos en mi centro hospitalario 17 camas de la UCI con 18 pacientes dentro de la unidad”, dijo Warner, y agregó que 14 de ellos son enfermos de Covid-19, la mayoría de los cuales tienen la variante B-117.

Hay un hecho cierto, aunque la mayoría de las personas permanezcan en casa, ya sea porque trabajan a distancia o porque están jubilados, entre otras razones, todavía hay un segmento de la población que día a día se ve obligada a tomar el transporte público o llegar por otros medios a sus respectivos centros laborales.

Lamentablemente una parte del impulso que hoy tiene la pandemia se debe, en Canadá y también en otros países a la actividad obligada que tienen que realizar algunas personas que tienen que salir de casa simplemente para alimentar a sus familias.

En este contexto, también como otra acción de asistencia a la comunidad, la ciudad de Toronto realiza desde hace unos días una encuesta y un conteo puntual de personas sin hogar en la urbe, dirigido por la Administración de Vivienda, Apoyo y Vivienda, en colaboración con socios comunitarios, un sondeo que estaba planificado para la primavera de 2020 pero tuvo que posponerse.

La metodología recomendada prescrita por los gobiernos federal y provincial tiene en cuenta todas las medidas y pautas de salud pública para que el proyecto proporcione los resultados que se esperan, como un factor clave para llevar a estos sectores vulnerables la asistecia que tanto las autoridades gubernamentales como las organizaciones comunitarias tienen a su disposición para ayudarlos a combatir la Covid-19, que tanta muerte y dolor causa en la sociedad canadiense y en el mundo en general.

Expertos citados por medios de prensa locales avalan la necesidad de atender a estos y otros sectores vulnerables ante los efectos de la pandemia, e incluso algunos estiman que tanto las regulaciones más recientes como los planes de asistencia resultan ahora un poco tardíos, en medio de un aumento significativo de los casos de Covid-19, de las hospitalizaciones, y lo peor, de las muertes por esta enfermedad ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2.

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