Elecciones en el BID. ¿Quiénes tendrán el valor de ponerle el cascabel al gato?

Si todo transcurre como está previsto (y esperemos que no) entre el 12 y el 13 de septiembre debería elegirse un nuevo Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, una de las 3 entidades que, junto con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional planifican, deciden y supervisan la inversión del mundo desarrollado en los países en desarrollo. La “cooperación” norte-sur a través de la cual los países centrales y sus sistemas financieros controlan lo que hacen o lo que dejan de hacer las naciones pobres forzadas a solicitar ayuda.

No es habitual que este tipo de noticias ocupe la primera plana de la prensa mundial más allá de dos o tres días ya que no suele haber una real puja entre diferentes candidaturas sino que quienes accederán al cargo surgen de la propia burocracia de los organismos internacionales y las decisiones se toman, casi siempre, a través de canales diplomáticos semanas antes de cada elección. En ella, los Gobernadores del Banco tienen un poder de voto que depende de la cantidad de dinero que invierte el país que representan.

Por otra parte, de acuerdo a convenciones no escritas pero siempre respetadas, la presidencia del Banco Mundial le corresponde a la Unión Europea, la del Banco Mundial a los Estados Unidos, y la del Banco Interamericano de Desarrollo recae en un latinoamericano.

Se trata de cargos que conllevan un poder real pero limitado, ya que las decisiones de cada organismo se toman de forma colectiva y, en el caso del Banco Interamericano de Desarrollo, ese equilibrio tiene una particularidad especial.

El Vicepresidente del organismo es siempre un estadounidense que, por representar el país que contribuye con el mayor capital, es quien toma las últimas decisiones acerca de a quiénes se beneficiará, con cuánto y bajo qué condiciones.

El Banco tiene 26 países miembros prestatarios en América Latina y el Caribe, además de Japón, Canadá, y miembros de la Unión Europea y de EE. UU. El candidato a presidente debe recibir el apoyo de la mayoría absoluta del poder de sufragio del Banco, así como también una mayoría absoluta del número de países miembros de las Américas.

El poder de voto de cada representante es directamente proporcional al capital social que el país suscribe a la institución: Latinoamérica y el Caribe tienen 50,015 % de los votos. Dentro de ese porcentaje, Argentina y Brasil tienen 11%, respectivamente, México les sigue con 7%, Chile, Colombia y Venezuela 3%, Perú 1,5% y Uruguay 1,2%. A nivel mundial, EE. UU. tiene 30% de los votos, Canadá 4%, Japón 5% y Europa en su conjunto cuenta con el 9.35%.

Lo que marca la diferencia entre la elección prevista para septiembre y lo sucedido desde la fundación del Banco hasta hoy, es que el presidente norteamericano Donald Trump ha impulsado la candidatura de un estadounidense, Mauricio Claver Carone, lo que implica en los hechos romper no sólo una tradición de siete décadas, sino el equilibrio entre las tres entidades que mencionábamos al principio.

Estados Unidos quedaría con el control total de 2 de los 3 bancos de desarrollo occidentales y eso, en el marco de una política que se ha mostrado contraria a la globalización y al libre intercambio de bienes y servicios, contraria al respeto de los acuerdos internacionales, contraria a los compromisos de su país con las instituciones de gobernanza mundial, y contraria al respeto a las normas de institucionalidad democrática dentro y fuera de su país, ha encendido las alarmas cuando quizás sea tarde.

Gobiernos que podemos identificar a grandes razgos con los impulsores del Grupo de Lima que tan triste papel ha jugado durante 2019 tanto en la crisis venezolana como en el respaldo al Golpe de Estado en Bolivia se apresuraron a expresar su apoyo Claver Carone quien, por su parte, ha dejado en claro que en su gestión pretende disciplinar a los países díscolos y volcar los recursos del BID a aquellos países que aceptan sus condición de patio trasero y se distancien del poder emergente: China.

Como no nos es posible extendernos en las características de quien tiene una extensísima experiencia como miembro del ala más extrema de la derecha de su país, digamos solamente que fue director ejecutivo interino de EE. UU. ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), cargo desde el cual apoyó el préstamo de 57.000 millones de dólares para Argentina, durante el Gobierno de Mauricio Macri.

Se trató de la mayor inyección de capital en toda la historia del FMI, entregada sin las habituales exigencias del organismo y fundadas sólamente en el compromiso de Donald Trump de apoyar a un gobernante del que se esperaba una genuflexión total.

Frente a ese panorama, que inquieta incluso al Partido Demócrata de los Estados Unidos ya que los Presidentes del BID permanecen en sus cargos 5 años, lo cual los obligaría, de triunfar en Noviembre a “convivir” con un personaje desde todo punto de vista contrario a sus políticas, Argentina ha tenido una actitud de resistencia que si bien en un principio pareció ser un esfuerzo en solitario, ha comenzado a generar esperanzas.

Gustavo Beliz, el candidato del gobierno de Alberto Fernández trabajó en el BID desde 2005, tras su breve paso como ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos del gobierno de Kirchner. En el último lustro dirigió el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe de esa entidad financiera con sede en Washington. Dejó el cargo para sumarse el gobierno de Alberto y Cristina Fernández pero nunca perdió de vista el objetivo de presidir esa institución, motivo por el cual no quiso ocupar un alto cargo ejecutivo en la nueva gestión.

Se ha explicitado el apoyo decidido de México a la candidatura de Béliz lo cual por supuesto no bastaría para hacer que los países que ya han comprometido su apoyo al candidato de Trump cambiaran su posición. Ninguno de ellos parece ser un entusiasta de la soberanía ni tener el valor que se necesita para que los ratones le pongan el cascabel al gato.

Pero el socialista español Josep Borrell, Ministro de Asuntos Internacionales de la Unión Europea ha expresado el interés del bloque en que la votación prevista para septiembre se postergue para la siguiente reunión del gobernadores del BID que tendrá lugar en marzo. Eso, por supuesto dará un resultado totalmente diferente si como se prevé Joe Biden y Kamala Harris logran despalzar en noviembre a un Donald Trump que tiene ya harto al mundo.

Si eso ocurre, no serán sólo Argentina o México quienes estén dispuestos a acercarse al gato con un cascabel que deje bien en claro su calidad de bestia peligrosa. Y eso, en momentos en los que se anticipa que la pandemia tendrá efectos de catástrofe en América Latina, se torna imprescindible.


La importancia del BID

DATOS de CELAG (CENTRO ESTRATÉGICO LATINOAMERICANO DE GEOPLÍTICA)

  • E·l BID es el mayor banco regional del mundo y es la principal fuente de financiamiento para proyectos de desarrollo económico, social e institucional del Caribe y de América Latina.
  • Realiza préstamos por 12 mil millones de dólares anuales, aproximadamente.
  • Está compuesto por 47 países miembros, que incluyen a 26 países de la región, además de Canadá, EE. UU. y 19 países no regionales, entre ellos, China.15
  • El principal tipo de préstamo brindado por el BID es el de garantía soberana, que implica financiamiento a los gobiernos para apoyar el desarrollo y proyectos sociales (implican endeudamiento).
  • Los principales países con proyectos del BID con garantía soberana son Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Ecuador.
  • Principales países con proyectos del BID no reembolsables: Colombia, Brasil, Panamá, Honduras, Argentina y República Dominicana.
  • Principales rubros que financia: reformas y modernización del Estado, transporte, energía, desarrollo urbano y vivienda, agua y sanitización, inversión social, empresas privadas y desarrollo de PYMES, medio ambiente y auxilio frente a desastres naturales.
    Trump y el BID en la disputa financiera y económica con China
  • En 2016, desde que comenzó el Gobierno de Trump, EE. UU. no hizo aportaciones al BID.
  • Sin embargo, tras el anuncio de la BUILD ACT en 2018, la administración Trump reconfiguró el financiamiento externo para canalizar financiamiento vía la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (DFC), hasta entonces conocida como Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC).
  • En 2019, la OPIC, junto con el BID, firmaron un memorándum de entendimiento para financiar proyectos de desarrollo en América Latina.
  • La nueva OPIC cuenta con un presupuesto de 60 mil millones de dólares y trabajará en coordinación con el Departamento de Tesoro, la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
  • A través del BID puede darse curso al financiamiento a estos proyectos, que ya cuentan con 3 mil millones de dólares para el periodo 2019-2024, con capacidad para incrementar a 5 mil millones.
  • Los sectores target son los de infraestructura: transporte, agua, energía, saneamiento, infraestructura social (salud y educación), sectores en los cuales China viene invirtiendo de modo constante en los últimos diez años, según el “China Global Investment Tracker” del American Enterprise Institute y Heritage Foundation.
  • Existe un aumento en la inversión china en estos sectores desde 2010 hasta 2019, en: Brasil (68.650 millones de dólares), Perú (28.240), Argentina (25.170), Venezuela (20.280), Ecuador (12.940).
  • Destacan las inversiones en energía (37.190 millones de dólares), Transporte (21.590) y Agricultura (7.300).
    ¿Por qué postergar la elección?
  • Vale tener en cuenta que cinco expresidentes latinoamericanos que no se identifican con la izquierda rechazaron desde un inicio la postulación de Claver Carone.
    Ricardo Lagos, Fernando Henrique Cardoso, Julio María Sanguinetti, Juan Manuel Santos y Ernesto Zedillo, de Chile, Brasil, Uruguay, Colombia y México respectivamente, que gobernaron sus países durante administraciones demócratas y republicanas y mentuvieron siempre con los EEUU relaciones muy estrechas, elaboraron un extenso comunicado de prensa argumentando que la postulación del representante de Donald Trump no respeta la tradición del BID e implica “un quiebre, con obvias derivaciones políticas, en el quehacer de uno de los instrumentos más eficaces para la convivencia hemisférica”.
  • Recientemente, seis excancilleres peruanos, entre ellos el canciller de Ollanta Humala, Rafael Roncagliolo, se sumaron al rechazo, advirtiendo que de ganar Claver Carone se profundizaría la subordinación de América Latina a EE. UU.
  • Chile, ha manifestado en los últimos días que respaldará la iniciativa de la Unión Europea para postergar las elecciones hasta pasadas las elecciones en EE. UU.
  • Para solicitar la postergación, se debe contar con el 25% de los votos.
  • Los votos seguros que apoyan la postergación son los de Argentina (que tiene el 11%), el de México (7%) y los países europeos (10%), además de otros países latinoamericanos que, como Chile, se puedan sumar en las próximas semanas.
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