La década en la que no seremos inocentes

Polar bear with mom

Pasarán 10 años y seguramente muchas de las cosas que hoy ocupan titulares en la prensa nos parecerán absurdas o intrascendentes. Algunas de ellas incluso las habremos olvidado y si alguien intentara recordárnoslas quizás le diremos asombrados “¡eso nunca sucedió!”.
Otras permanecerán como temas de interés pero sobre ellas existirán nuevos enfoques, nuevas respuestas, o nuevas alarmas.
Y muy posiblemente estaremos informándonos, comunicándonos y debatiendo a través de medios y con tecnologías que hoy aún no conocemos o apenas intuimos.

Dejemos por un momento volar la imaginación para tratar de imaginar qué podría suceder dentro de 10 años si el futuro fuera sólo una continuación del hoy.

Habrá en esos nuevos titulares de 2030, muy seguramente, nuevos Harrys y Megans tratando de vender mejor su imagen anodina sin dejar de vivir a costa de la caridad pública porque eso es lo que sus familias y las sociedades que parasitan les han enseñado desde siempre.

Inglaterra, gracias al Brexit, quizás sea dentro de 10 años poco más que una zona de contrabando legal frente a Europa (como predijo De Gaulle alguna vez), y seguirá su lento e inelctable declive desde el Imperio hacia la intrascendencia.

Dentro de 10 años ya podríamos saber cómo terminaron al sur de la frontera el segundo y el tercer mandato de Donald Trump. Y hasta dónde llega el segundo muro que seguramente habrá querido construir una vez que haya finalizado el primero. Y es posible que la guerra que busca, para entonces ya haya terminado y ya sepamos que todos perdimos todo.

Tras una década, en Chile, con una nueva constitución, podrán haberse alternado nuevamente en el gobierno Sebastián Piñera y Michelle Bachelet sin dudas más ancianos pero igualmente insustituíbles.

La grieta en Argentina podría haber sido invadida por el océano y haber transformado la ciudad de Buenos Aires en una isla que quizás los uruguayos estarán reclamando como suya.

Dentro de 10 años Jannine Añez en Bolivia podría estar inaugurando su cuarta o quinta prórroga como presidenta interina. Irán podría estar comenzando una renovación arquitectónica total de su capital después que las fuerzas de la OTAN destruyeran sin querer a Teherán al tratar de liberarla. Y en China Huawei y Amazon qiuizás estarán inaugurando un servicio conjunto que permitirá que las mercaderías (heladeras, calzado deportivo, o personas) se materialicen instantáneamente frente a nosotros apenas hayamos tenido la menor idea de comprarlas.

Las tarjetas de crédito quizás, en ese momento, permitirán que nuestos gastos se acrediten en las cuentas de los nietos que aún no tenemos. Si Mauricio Macri ya contrajo deudas a 100 años, ¿por qué a un genio como Jeff Bezos no se le podría ocurrir que lo hagamos todos?

Pueden suceder muchísmas cosas en 10 años y hasta las que hoy nos resulten más fantasiosas podrían terminar siendo ciertas.

Pero lo que deberemos conseguir que nos importe es qué pasará con ese pequeño oso de la foto, que acaba de nacer pero no tendrá un lugar donde vivir. O que pasará con los millones de personas que, como recuerda la nota de página 4 de esta misma edición, han quedado y quedarán sin agua y sin alimentos en la próxima década a consecuencia de la crisis climática.

La comunidad internacional, se fijó para 2030 una serie de metas que se conocen como Objetivos para un Desarrollo Sostenible pero los gobiernos y los poderes fácticos del mundo no parecen estar demasiado interesados en que la humanidad los alcance.

En esta década han habido cientos de millones de personas adultas capaces de votar a demagogos que les aseguran, a través de medios de prensa y redes sociales, que el calentamiento global es un mito. Y han tenido que ser las y los adolescentes del mundo quienes se encargaran de expresar su alarma por un planeta que se nos estropea, que se nos quema, que se nos queda sin vida, que se nos escapa ente los dedos mientras seguimos acumulando plástico y porquerías alrededor nuestro como si no supiéramos que lo que estamos haciendo es verdaderamente criminal.

Ellos y ellas, frente a nuestros ojos y afortunadamente, han perdido la inocencia. Ahora es momento de que la perdamos también nosotros.