Exclusión y colores de piel

Por: NORA SCARON*

Puede ser un lugar común pero vale la pena insistir en ello una y otra vez: en la especie humana no existen razas. Es no sólo inadecuado sino además inconveniente utilizar el término raza para referirnos a los diversos grupos humanos que presentan características fenotípicas diferentes y lo que corresponde es utilizar categorías como etnia o población para definirlos.

Es posible y necesario avanzar aún más en el análisis y subrayar que cuando hablamos de cultura, estamos refiriéndonos a construcciones sociales complejas que pocas veces se corresponden unívocamente con una etnia o una población dada.

Quienes nos asumimos como ibero/latinoamericanos, por regla general somos concientes de que no compartimos una herencia cultural única y homogénea sino que somos el producto híbrido y variadísimo de la interculturalidad entre las múltiples etnicidades indígenas originarias y los aportes europeo/mediterráneos, africanos e incluso asiáticos producto de la conquista, el genocidio, la colonización, la violencia, el comercio, la convivencia y la cohabitación.

Diferencias y reducciones

Y dado que somos “eso” rico y variado y que por variado y rico es motivo de orgullo legítimo, deberíamos poder advertir que cuando en las diferentes instituciones canadienses se nos cataloga como pertenecientes a una sóla categoría etno/racial o una única cultura, se nos está reduciendo a una sobre-simplificación que no por cómoda desde el punto de vista estadístico es justificable. Queremos ilustrar esta reflexión sobre el tema -que habremos de continuar en futuras ediciones- a través de la creación Humanae, de la fotógrafa brasileña Angélica Dass.

FOTO: ANGÉLICA DASS, HUMANAE, THE POLITICS OF COLOUR

Humanae es el fruto inacabado y en ampliación constante de esta fotógrafa brasileña que a partir de sus estudios iniciales sobre el color en el mundo de la moda, se preguntó ¿a qué responde el empecinamiento en seguir catalogando la diversidad humana en sólo 4 colores si en realidad no existe ningún ser humano que sea blanco, negro, rojo o amarillo? ¿qué hay detrás de la incapcidad para reconocer lo múltiple y lo diverso?

Se propuso entonces fotografiar rostros de personas en más de 30 países diferentes. Cada una de esas imágenes está colocada sobre un fondo de color que es, a su vez, el color que corresponde a una zona de la piel de su nariz de 1 milímetro cuadrado, identificado en la escala Pantone, utilizada en las industrias relacionadas con el color.

La muestra consta de más de 4000 fotogafías exhibidas en museos y espacios abiertos de todo el mundo, y que son utilizadas en centros de ensañanza de España y latinoamérica para tratar temas como el racismo y la exclusión.

Se trata de una expertiencia fascinante. Te invitamos a conocer más sobre el trabajo de Angélica Dass y a ver alguna de sus conferencias TED en: www.latinaentoronto.org/cuéntame2/