La Salud: Bioenergía que fluye libre y feliz

El universo es una danza de energías. El maravilloso cuerpo humano es capaz de dirigir estas energías para curarse y curar al planeta. Y el manejo de estas energías puede ser simple y profundamente valioso, tanto como un abrazo o un apretón de manos.

 

Desde las galaxias hasta los diminutos quarks en cada átomo del mundo material, las energías fluyen a velocidades vertiginosas creando el hermoso cosmos. Sin embargo, sólo percibimos una mínima parte de ellas. Una de éstas es la energía vital. Puede llamarse, vida, bioenergía, ruah, shakti, chi, ki, o prana y guarda relación con el electromagnetismo. Los campos electromagnéticos atraen, con sus cargas eléctricas, a la totalidad de la naturaleza física y la mantienen en constante movimiento.

 

Los antiguos decían que la falta de salud era un bloqueo de las energías corporales y nosotros, los habitantes del mundo moderno, nos burlábamos de su aparente ignorancia. Hoy sabemos que los flujos balanceados de energía en nuestro organismo articulan mecanismos que elevan el sistema inmunológico y permiten al cuerpo curarse naturalmente.

 

 

La importancia del contacto humano

 

Según estudios, entre ellos los realizados por la doctora Karen Grewen de la Universidad de Carolina del Norte, el contacto físico entre humanos aumenta los niveles de serotonina y sus efectos calmantes; eleva la dopamina la cual nos ayuda a sentir placer, a aprender mejor y a tener buen sentido del humor.

 

Un abrazo por ejemplo, disminuye la ansiedad y el apetito, combate el insomnio y alienta la autoestima y el sentido de protección.  El contacto físico intensifica los flujos de energía tanto de quien abraza como de quien es abrazado.

 

Otra investigación desarrollada en la Universidad de California por el doctor Dacher Keltner, descubrió importantes relaciones entre la salud y el número de contactos físicos con personas apreciadas por el sujeto. Un ser saludable debe experimentar diariamente entre ocho y doce de estos contactos significativos: besos, abrazos, caricias, etc.

 

Existen técnicas y rituales milenarios que nos muestran los beneficios del contacto físico. Por ejemplo, bendecir o imponer las manos son poderosas transmisiones de energía a través de las manos. El doctor John Zimmerman, de la Universidad de Colorado, comprobó la existencia de un incremento en el campo biomagnético que emana de las manos de los practicantes de sanación con imposición de manos. Su descubrimiento fue confirmado por los profesores japoneses Seto, Kusaka y Nakazato quienes observaron campos biomagnéticos extraordinariamente extensos, emanando de las manos de practicantes de meditación zen, yoga y terapistas de sanación energética.

 

 

 

Luisa Fernanda Quijano, M. Ed. Master Reiki

 

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