La prensa, la información sesgada y el coronavirus

La realidad, contrariamente a lo que nos gusta pensar, no es algo inseparable del modo en que la describimos o del modo en que alguien la describe para nosotros.


Los sesgos a la hora de describir la realidad comienzan desde el momento mismo en que elegimos qué parte de una realidad más amplia y más compleja analizaremos, pero se manifiestan luego en las ideas que subuyacen a nuestro interés en esa precisa realidad, los intereses (legítimos o no) en juego, e incluso en las palabras o los giros gramaticales que usaremos, ya que las palabras no son inocentes y pueden hacer que entre diferentes descripciones de un mismo hecho hayan diferencias apreciables.


La prensa es un terreno en el que sutil o descarnadamente, las palabras que se utilizan para describir la realidad que se nos muestra, determinan cuál será la realidad que veamos y eso es algo que está resultando particularmente cierto en el tratamiento que la prensa le da a la epidemia de coronavirus Covid-19.


Tomemos dos titulares de prensa del día 15 de febrero y sus “colgados”, es decir el párrafo que aparece por lo general entre el título y la nota propiamente dicha. Se suele considerar que el titular y el colgado son lo más importante de una nota periodística, por dos razones:


1) Porque un alto porcentaje de los lectores lee solamente el titular y el colgado y no cree necesario leer el resto de la nota, y
2) Porque muchos lectores que continúan la lectura, lo hacen ya influidos por lo que han leído antes.


The Guardian (Reino Unido):

Coronavirus Outbreak: Chinese tourist in France becomes Europe’s first fatality.


French health minister confirms death of a man from virus that has killed 1,500 people around the world.


El País (España):

Francia registra la primera muerte fuera de Asia por el coronavirus.


El fallecido, un paciente chino de 80 años que llevaba semanas hospitalizado en París, es la cuarta víctima mortal fuera de China tras la muerte de tres personas en Japón, Hong Kong y Filipinas


Se trata del mismo hecho. Algo sucedido en el mismo lugar a la misma persona. Pero sin embargo se perciben tres diferencias en las que vale detenerse un momento.


La primera es reativamente menor: El País, luego de decirnos que la muerte se produjo en Francia, nos aclara que se trata de un paciente chino de 80 años y elige destacar que se trata de la primera muerte que ocurre fuera de Asia.


The Guardian en cambio, luego de decirnos que la muerte ha ocurrido en Francia, y que el hombre es un turista, prefiere destacar que la fatalidad ha ocurrido en Europa (algo que ya sabíamos), pero en lugar de utilizar la expresión “in Europe” elije el posesivo sajón “Europe’s”, lo que transforma esa muerte de un turista, en una muerte europea, es decir que la acerca subjetivamente al lector.


La segunda diferencia es que, a diferencia de lo que hace The Guardian, en el titular de El País se menciona la edad del paciente, un dato no menor ya que por lo que sabemos hasta ahora el Covid-19 tiene resultados mortales preferentemente en pacientes con sistemas inmunológicos debilitados, en particular personas de edad avanzada.
Hasta aquí, las diferencias entre ambos enfoques son de grado, aunque parece evidente que un medio ha elegido utilizar un tono que genera menos alarma, en tanto que el otro ha optado por hacer lo contrario.


Pero lo realmente llamativo es que mientras en El País se ha elegido destacar que se trata de la primera víctima fatal fuera del este asiático, en The Guardian se nos informa que ya han habido 1.500 muertes “around the world”. Un lector desprevenido priorizará ese dato ya que lo involucra directamente, asumirá que esos fallecimientos se están produciendo en los 5 continentes, y esa sensación de inseguridad y temor alterará completamente su percepción del problema. En la nota a la que se accede si se hace click en el vínculo, The Guardian brinda información exhaustiva y correcta. Pero como decíamos al principio, la mayor parte de los lectores de prensa leen el título y el colgado, y con la información que obtienen en esas 30 o 40 palabras se consideran informados.

Eso no ocurre porque la gente sea tonta, por supuesto. Ocurre porque no todo el mundo tiene tiempo para leer varias notas de prensa por día y porque todos tenemos una tendencia natural y hasta cierto punto sana, que nos hace confiar en que los medios de prensa que leemos nos dicen la verdad, y que quienes titulan no nos desinforman o nos manipulan -intencionadamente o no- con información sesgada.


Pero ocurre que eso no siempre es así, y el único antídoto a nuestra disposición para mantenernos informados, es leer críticamente, leer cada palabra, (y leer hasta el final)


No sabemos cuál será el desarrollo de esta nueva pandemia. Pero sí sabemos, en palabras de la máxima autoridad de la Organización Mundial de la Salud, que lo que necesitamos hoy es más trabajo de prevención a nivel internacional y evitar la generación de temor, alarma y estigmatización. La OMS ha reconocido que la población China está realizando un esfuerzo gigantesco y generoso para que la expansión del virus se de a un ritmo que le permita al resto del mundo tomar las medidas necesarias para prevenir al máximo los efectos adversos una vez que el contagio vaya atravesando las fronteras.


Y sabemos además que donde sí los efectos del Covid -19 pueden llegar a ser devastadores, es en amplias zonas de África, Asia o América Latina en donde viven poblaciones mal alimentadas y con mínimo acceso a los servicios de salud. Si eso ocurre, no será sólo el virus el que mate. Matará la desigualdad. A esas circunstancias le dedicaremos una nota especial en nuestro próximo número.

Latin@s en Toronto - communication for social development, está orientada a la construcción de capacidades que promuevan el empoderamiento de los sectores vulnerables. Correo cuenta con el asesoramiento de Latin@s en Toronto en el desarrollo de una nueva línea editorial y nuevos contenidos.