Cámara de Representantes de Estados Unidos aprueba juicio político contra Donald Trump

Los últimos días del presidente estadounidense, Donald Trump, en el poder se complicaron sobremanera, en medio del escándalo por su responsabilidad en el asalto violento de sus seguidores al Congreso el 6 de enero pasado.

A escasas jornadas de que asuma el mandatario electo, Joe Biden, el 20 de enero próximo, la Cámara de Representantes aprobó una propuesta para iniciar un juicio político contra el gobernante republicano, por incitar el ataque al Capitolio.

La votación fue histórica: convirtió a Trump en el primer presidente en la historia del país en ser acusado dos veces, en un proceso en el que al menos una decena de republicanos se unieron al voto demócrata para avalar la medida que acusa a Trump de incitar a la violencia contra el mismo gobierno federal que dirige.

Sin embargo, el escollo principal ahora para seguir adelante con el proceso lo impuso el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, quien informó que el Partido Republicano no aceptará volver a convocar al Senado antes del 19 de enero para permitir el juicio político contra Trump.

En el centro del debate de este proceso está la acción de fuerza de los supremacistas pro-Trump contra la sede del legislativo, que tuvo lugar en momentos en que se desarrollaba una sesión conjunta del Senado y la Cámara Baja para ratificar la victoria de Biden en los comicios del 3 de noviembre.

La resolución de juicio político, presentada por los congresistas demócratas Jamie Raskin (Maryland), David Cicilline (Rhode Island) y Ted Lieu (California), acusa a Trump de delitos graves y faltas por “incitar deliberadamente a la violencia contra el gobierno de Estados Unidos.”

Pero antes de la aprobación del proceso, la Cámara Baja pidió formalmente al vicepresidente Mike Pence que despojara los poderes de  Trump mediante la implementación de la Enmienda 25.

Pero en una carta a la presidenta de esa instancia legislativa, Nancy Pelosi, Pence argumentó su rechazo a esta disposición porque “sentaría un precedente terrible”.

Toda esta saga de acontecimientos tienen lugar en medio de una suerte de pánico que embarga a las agencias federales estadounidenses encargadas de velar por la seguridad del país.

Las autoridades están en estado de alerta por posibles ataques terroristas contra instalaciones federales, similares a la del 6 de enero contra el Capitolio.

Los servicios de seguridad prevén una posible ‘acción terrorista masiva’ en días próximos a la investidura de Biden, o incluso durante el acto.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) obtuvo informaciones de inteligencia sobre la planificación de ‘protestas armadas’ en las capitales de los 50 estados, según un boletín interno de esa agencia federal obtenido por CNN.

Por su parte, el Pentágono ordenó el despliegue de unos 15 mil efectivos de la Guardia Nacional, el doble de los niveles de tropas en Afganistán e Iraq combinados, para garantizar la seguridad durante la toma de posesión de Biden.

Foto tomada del New York Times

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