Sobre el tiroteo en Texas y la salud mental de nuestros jóvenes

En menos de un mes Estados Unidos y el mundo se han estremecido con las noticias de dos tiroteos masivos en la nación norteamericana con lamentables saldos de vidas humanas.

El más reciente de esos sucesos tuvo como escenario una escuela primaria en la ciudad de Uvalde, Texas, donde perdieron la vida 19 niños y 2 adultos. Entre las víctimas mortales se encuentra el propio tirador, de 18 años de edad, quien fue abatido por las fuerzas del orden.

Más allá de los debates al centro de la política estadounidense sobre la regulación en la tenencia de armas, llama la atención en este lamentable suceso que nuevamente un joven se convierte en victimario.

Salvador Ramos, quien presuntamente asesinó también a su abuela, le ha puesto nombre y fecha a uno de los episodios más lamentables y escalofriantes de los últimos meses que, sin dudas, arroja sobre la mesa otro tema de vital importancia: la salud mental de nuestros jóvenes.

Este episodio de Uvalde ocurre en un centro predominantemente hispano, al igual que el tirador, pero lo cierto es que la cifra de tiroteos en escuelas norteamericanas ya suma 27 en lo que va de año.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud en el mundo, uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años padece algún trastorno mental, un tipo de trastorno que supone el 13% de la carga mundial de morbilidad en ese grupo etario.

La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes.

Los adolescentes con trastornos mentales son particularmente vulnerables a sufrir exclusión social, discriminación, problemas de estigmatización (que afectan a la disposición a buscar ayuda), dificultades educativas, comportamientos de riesgo, mala salud física y violaciones de derechos humanos.

Es por ello que como padres y miembros activos de la sociedad debemos de estar alertas ante cualquier indicio. Abogar por programas de salud más inclusivos para nuestros jóvenes es también una necesidad.

El lamentable suceso de Uvalde es hoy una alerta, debemos escucharla.