Los Cinco, libres y en Cuba

De izquierda a derecha: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, con el presidente Raúl Castro. Foto: Estudios Revolución
De izquierda a derecha: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, con el presidente Raúl Castro. Foto: Estudios Revolución
De izquierda a derecha: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, con el presidente Raúl Castro. Foto: Estudios Revolución

En medio de la decisión histórica de Estados Unidos y la Isla de restablecer relaciones, fueron excarcelados los tres luchadores antiterroristas que permanecían en prisiones norteamericanas

 

ÁNGEL DANIEL

 

Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, quienes integran con René González y Fernando González el grupo llamado de Los Cinco, regresaron este miércoles a su país, Cuba, tras ser excarcelados en Estados Unidos como parte del sorpresivo acuerdo entre ambas naciones de restablecer relaciones diplomáticas y avanzar en la solución de temas de interés común, después de 53 años de distanciamiento y hostilidad.

 

Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Renè González, los Cinco Héroes cubanos. Foto: Estudios Revolución
Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Renè González, los Cinco Héroes cubanos. Foto: Estudios Revolución

Ambos hechos fueron dados a conocer por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, en La Habana y Washington, respectivamente. En alocuciones simultáneas, los dos mandatarios informaron también la liberación en Cuba, por razones humanitarias, del estadounidense Alan Gross -preso desde 2009 por tratar de subvertir el orden interno en la Isla-, así como de un espía de origen cubano que trabajó para el gobierno  de EE.UU.

 

Los Cinco, considerados héroes en su patria, habían sido detenidos en 1998 en Estados Unidos y condenados a duras penas de cárcel en 2001 bajo cargos de espionaje, aunque como se demostró en el mismo juicio -uno de los más extensos y políticamente manipulados en la historia de aquel país- su verdadera misión fue infiltrarse en los grupos terroristas de origen cubano basados en Miami, para conocer y neutralizar sus planes de atentados contra ciudadanos y bienes cubanos, estadounidenses o de cualquier otro país.

 

Gerardo y su esposa, Adriana. Foto: Estudios Revolución
Gerardo y su esposa, Adriana. Foto: Estudios Revolución

René y Fernando fueron liberados hace relativamente poco, al extinguir sus condenas, y tanto en Cuba como en muchas otras partes del mundo se mantuvo hasta hoy la campaña por la liberación de Gerardo, Antonio y Fernando, condenados a cadena perpetua y a decenas de años de privación de libertad adicionales cada uno por delitos que no cometieron.

 

Estados Unidos, mientras, reclamaba a Cuba la liberación de Gross, de 65 años de edad y sentenciado a 15 de prisión por tratar de establecer ilegalmente redes de telecomunicaciones dentro del programa estadounidense de “cambio de régimen” en la Isla, para lo cual utilizó la fachada de contratista de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), ejecutora de acciones subversivas contra el país caribeño como la red Zunzuneo, cuyo destape provocó un escándalo internacional.

 

PREDICCIÓN CUMPLIDA

 

“Como prometió Fidel, en junio del 2001, cuando dijo: ¡Volverán!, arribaron a nuestra patria, Gerardo, Ramón y Antonio”, dijo Raúl Castro en su alocución.

 

Ramón Labañino (I), con su esposa Elisabeth (D), a su arribo a La Habana. Foto: Estudios Revolución
Ramón Labañino (I), con su esposa Elisabeth (D), a su arribo a La Habana. Foto: Estudios Revolución

“La enorme alegría de sus familiares y de todo nuestro pueblo, que se movilizó infatigablemente con ese objetivo, se extiende entre los cientos de comités y grupos de solidaridad; los gobiernos, parlamentos, organizaciones, instituciones y personalidades que durante estos 16 años reclamaron e hicieron denodados esfuerzos por su liberación”, añadió Castro, quien afirmó que “esta decisión del presidente Obama merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo”.

 

El mandatario agradeció y reconoció el apoyo del Vaticano, y especialmente del Papa Francisco, al mejoramiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, así como al gobierno de Canadá, por las facilidades creadas para el diálogo entre los dos países.

 

Raúl Castro empezó por recordar que desde su elección como presidente había reiterado la disposición al diálogo con Estados Unidos, “un diálogo respetuoso -dijo-, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo”.

 

Esa posición -agregó- “fue expresada al gobierno de EE.UU., de forma pública y privada, por el compañero Fidel en diferentes momentos de nuestra larga lucha, con el planteamiento de discutir y resolver las diferencias mediante  negociaciones, sin renunciar a uno solo de nuestros principios”.

 

Antonio Guerrero, con su madre Mirta, a su arribo a La Habana. Foto; Estudios Revolución
Antonio Guerrero, con su madre Mirta, a su arribo a La Habana. Foto; Estudios Revolución

También resaltó la fidelidad del pueblo cubano a sus ideales de independencia y justicia social, frente a grandes peligros, agresiones, adversidades y sacrificios, así como la unidad y la lealtad a los que murieron defendiendo esos principios desde el inicio de las guerras independentistas en 1868.

 

En otro momento ratificó el rumbo político de la revolución cubana al afirmar que, pese a las dificultades, hoy se lleva adelante la actualización del modelo económico “para construir un socialismo próspero y sostenible”.

 

Castro, quien conversó alrededor de una hora por teléfono con Obama antes del anuncio, aclaró que el restablecimiento de relaciones diplomáticas no significa que lo principal haya sido resuelto. “El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar”, exigió.

 

Aunque el bloqueo obedece a leyes, reflexionó, el presidente de Estados Unidos puede modificar su aplicación haciendo uso de sus facultades ejecutivas.

 

Propuso al gobierno estadounidense “adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos entre nuestros países, basados en los principios del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas”; sostener cooperación en organismos multilaterales, como la ONU; dialogar sobre temas como soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, pese a profundas diferencias, y “remover los obstáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, las familias y los ciudadanos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones”.

 

Los progresos en los intercambios sostenidos demuestran que es posible encontrar solución a muchos problemas. “Como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”, concluyó.

 

AISLAR A CUBA NO HA FUNCIONADO; HORA DE UN NUEVO ENFOQUE

 

Pondremos fin a un enfoque anticuado que durante décadas no ha podido promover nuestros intereses. Comenzaremos a normalizar las relaciones entre nuestros dos países, dijo el presidente Barack Obama al principio de su alocución, al informar de un viraje que muchos dudaban pudiera ocurrir y que ni los más optimistas -tan sorprendidos como los menos- imaginaron podría ocurrir ahora.

 

Las políticas de su país hacia la Isla en estas cinco décadas han estado dirigidas a aislarla, evitando los viajes y el comercio más elementales que los estadounidenses pueden disfrutar en cualquier otro lugar, señaló Obama, quien expuso que ninguna otra nación ha respaldado las sanciones a Cuba, las cuales han tenido poco impacto, pues no han provocado el cambio esperado.

 

Ni el pueblo cubano ni el estadounidense se benefician de una política rígida originada “antes de que la mayoría de nosotros hubiéramos nacido”, afirmó el presidente antes de significar que “durante más de 35 años hemos tenido relaciones con China, un país mucho mayor que también está gobernado por un partido comunista. Hace casi 2 décadas restablecimos relaciones con Vietnam, donde libramos una guerra que costó la vida a más estadounidenses que los que murieron en cualquier conflicto de la guerra fría”.

 

Agregó que desde que asumió la presidencia ha estado en disposición de reexaminar la política hacia Cuba, en lo cual el encarcelamiento de Alan Gross constituía un obstáculo fundamental, que explicó cómo fue negociado, intercesión mediante del Papa Francisco, quien también instó a resolver el caso de los Cinco.

 

Confirmó que Gross, a su juicio injustamente preso, fue liberado por razones humanitarias, mientras que a cambio de los tres cubanos -Gerardo, Ramón y Antonio- fue excarcelado “uno de los más importantes agentes de inteligencia que Estados Unidos ha tenido en Cuba”.

 

Tras este acuerdo, explicó, ha instruido al secretario de Estado John Kerry que comience de inmediato las discusiones con Cuba a fin de reiniciar las relaciones diplomáticas interrumpidas desde enero de 1961, como parte de lo cual Estados Unidos restablecerá una embajada en La Habana y funcionarios de alto nivel visitarán la Isla.

 

“En aquellas esferas donde podamos promover intereses mutuos, así lo haremos, en aspectos tales como la salud, la migración, la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y la respuesta a situaciones de desastre”, expresó Barack Obama, quien reconoció la presencia de cientos de trabajadores cubanos de la salud en África para combatir el ébola y propuso “trabajar hombro con hombro para detener la propagación de esta mortal enfermedad”.

 

Precisó que, “en aquellos aspectos en los cuales no coincidimos, abordaremos esas diferencias directamente, tal y como continuaremos haciéndolo en aquellos temas relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba. Pero yo creo que podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso.

 

“Después de todo -sentenció-, estos 50 años han demostrado que el aislamiento no ha funcionado. Es hora de que adoptemos un nuevo enfoque”.

 

Otras decisiones incluyen revisar la designación de Cuba -por el Departamento de Estado de EE.UU- como Estado patrocinador del terrorismo; incrementar los viajes, el comercio y el flujo de información hacia y desde Cuba; autorizar a los estadounidenses la utilización de tarjetas de crédito y débito en la Isla; aumentar la cuantía de las remesas y eliminar los límites de aquellas dirigidas a apoyar proyectos humanitarios y al emergente sector privado; permitir la apertura de cuentas en instituciones financieras cubanas a sus similares estadounidenses; incrementar las conexiones de telecomunicaciones entre los dos países y dejar que empresas de la nación norteamericana vendan productos que les permitan a los cubanos comunicarse con EE. UU. y otros países.

 

“Estos son los pasos que puedo dar como presidente para cambiar esta política. El embargo que ha sido impuesto durante décadas ha sido codificado en una ley. En la medida en que se produzcan estos cambios, espero poder sostener un debate honesto y serio con el Congreso sobre el levantamiento del embargo”, dijo Obama, quien insistió en reclamar a Cuba avances en lo concerniente a libertades, según la concepción estadounidense.

 

“Tratar de empujar a Cuba hacia un colapso -consideró- no favorece los intereses del pueblo estadounidense ni los del pueblo cubano. E incluso si eso funcionara -algo que no ha sucedido en 50 años- sabemos, por amargas experiencias, que es mucho más probable que los países disfruten de las transformaciones que son duraderas si sus pueblos no están sometidos al caos.

 

“Exhortamos a Cuba a desencadenar el potencial de 11 millones de cubanos poniendo fin a las restricciones innecesarias a sus actividades políticas, sociales y económicas. En ese espíritu, no debemos permitir que las sanciones impuestas por Estados Unidos se añadan a la carga que pesa sobre los ciudadanos cubanos, a quienes pretendemos ayudar”.

 

Igual que Raúl Castro, Obama agradeció al Papa Francisco y al gobierno de Canadá sus buenos oficios, así como a un grupo bipartidista de congresistas que trabajaron a favor de la liberación de Alan Gross y de un nuevo enfoque para la relación de Estados Unidos en Cuba.