Dante Gebel: ¿Pastor, motivador, comediante
o celebridad?

5-Un grupo de los asistentesCRONICA DE CIUDAD

FREDDY VELEZ / Editor de CORREO Canadiense

El evangelista argentino Dante Gebel tiene más de tres millones de seguidores en Facebook -más que el Primer Ministro de Canadá.

Y sus presentaciones como conferencista en el mundo hispano del continente son en recintos con lleno absoluto, como el jueves pasado en Toronto en el auditorio de la Iglesia Rey de Gloria.

Allí dejó extasiado a los mil quinientos que pagaron $30 y $50 por entrada, en su mayoría pastores y latinos de iglesias protestantes cristianas –o evangélicas.

Y este reportero –que no fue con ánimo religioso sino con curiosidad periodística- se quedó con una pregunta de cuatro puntas como conclusión.

¿Es Gebel más que nada un pastor carismático y moderno que dada su forma poco protocolaria de exponer su mensaje arrastra literalmente masas hacia los templos?

¿Será más bien un motivador personal que le pudiera competir en español a nombres como el Deepak Chopra o la misma Winfrey Oprah?

¿Tal vez es un comediante con un histrionismo especial que decide valerse de este para pasar un mensaje religioso?

¿O, dada su fama, será una celebridad –tiene un ‘late show’ en t.v., un producto de mercadeo más  que es seguido por su personalidad y no por su mensaje?

Difícil definirlo tras una sesión, en la que a ratos parecía una cosa o la otra.

Una de las asistentes me dijo en la previa que ella –una ejecutiva bancaria, menor de 40 años, antes católica- se “había convertido en Cristiana desde que escuchó sus sermones por Youtube”.

Gebel es desde hace ocho años la cabeza de la River Church en Anaheim, California, y se enorgullece de decir que los que van a su iglesia “hacen cola desde las cinco de la madrugada para entrar al servicio dominical de las 9 a.m.”.

Sus fieles han aumentado tanto que la iglesia, que antes tuvo que poner en venta la Catedral de Cristal, ahora es la dueña de un coliseo -el River Arena en Anaheim, donde caben 3 mil personas y tiene como particularidad un escenario de 360 grados.

Al principio su discurso semejaba más un crítica suavizada con humor a las iglesias cristianas y sus pastores y congregantes –y las risas abundaron; bien documentado dio cifras sobre lo que pasa en Estados Unidos con las congregaciones cristianas donde muchos de los jóvenes de segunda o tercera generación se desvinculan de la práctica religiosa. Y puso el dedo en la llaga: falta de modernización en el lenguaje y falta de pensar “en la cruz” antes que en complacer a los fieles y tratarlos como “clientes” y no como creyentes.

Gebel concluyó su aparición, más protocolario, orando y con un ejercicio de sanación donde la gente repetía alabanzas en voz alta y, muchos con los ojos cerrados temblaban realmente conmovidos y llenos de emoción.