No habrá reforma electoral: Trudeau rompe
promesa de campaña; conservadores oportunistas

FREDDY VELEZ / Editor

Freddy Velez, periodista y editor general de Correo Canadiense.

Estoy de acuerdo que el sistema electoral canadiense debe reformarse para que haya real representación -a los canadienses inmigrantes que no nos sentimos representados nos conviene tanto como al resto de miles de minorías de todo tipo.
Por tanto, decepciona que ahora el gobierno liberal diga que no habrá referendo sobre el tema -basado en la etérea idea de que al parecer no hay consenso. Pero no alegra tampoco ver que los conservadores, que siempre se opusieron a cualquier reforma en ese campo -porque el estatus quo les beneficia-, ahora se indignen y se rasguen las vestiduras por la decisión de Justin Trudeau.
Lo primero es, aparte de una promesa de campaña rota, puro cálculo político -Trudeau no quiere forzar un referendo que pudiera arrojar un resultado contrario al buscado -como le pasó a su colega Tony Blair en Inglaterra o Juan Manuel Santos en Colombia.
Pero eso es anteponer los intereses de su bancada, a los superiores, lo de un país que necesita dejar un sistema electoral obsoleto, de dos siglos de antigüedad que no permite una real manifestación de la democracia.
Lo segundo, puro oportunismo político. Pero ya sabemos bastante sobre ese tipo de posturas en la arena política y no sorprende.
Se abre un espacio para que el NDP pruebe que es una tercera y válida voz, para el bien de los canadienses en general, y ese partido capitalice esa pérdida de credibilidad de los dos partidos tradicionales -los que se han alternado el poder- y plantee una plataforma que convenza en las próximas elecciones.
Elizabeth May -y su partido Verde, está obligada a dar esa pelea también, pues son los partidos políticos pequeños quienes ganarían mayor presencia con un sistema diferente al actual.
Pero, he allí mi duda, será su líder interino Tom Mulcair, quien ha posicionado la plataforma del NDP cada vez más hacia el centro del espectro político, el tipo capaz de liderar esa nueva propuesta política?
Es curioso ver que pareciera que la clase política canadiense no se entera que tenemos en nuestro vecino del sur un claro ejemplo de como un sistema electoral distorsionado puede dar lugar a aberraciones, a que se elija a un gobierno que no representa los intereses de las mayorías.
Luego alguien saldrá a reclamar, con la camiseta de un partido puesta, porque la gente común y corriente es apática y no participa en los procesos políticos y electorales. Lastimosamente el cinismo, la incredulidad, es campo fértil para subir a gobiernos populistas y tiranos.