Alejemos el fantasma de una tercera ola de la pandemia

Las autoridades de Ontario han advertido sobre un posible nuevo cierre de la provincia para enfrentar una tercera ola de la Covid-19, ante el aumento de los casos de la enfermedad en las últimas semanas, y aconsejaron mantener una actitud cuidadosa durante las celebraciones de la Pascua.

Incluso el premier de Ontario, Doug Ford, pidió a los ciudadanos que no hicieran muchos planes para los próximos días, y amenazó con nuevas medidas drásticas en el enfrentamiento de la grave crisis sanitaria.

Aunque el número de muertes bajó con respecto a los picos anteriores, los hospitales en el territorio continúan informando el arribo de pacientes más jóvenes y se observa la afectación de nuevas cepas de la enfermedad.

En días recientes, la mesa científica independiente de voluntarios de la provincia mostró que las variantes que ahora dominan los casos de Ontario son fundamentalmente diferentes del clásico Covid-19, y producen un 63 por ciento más de pacientes hospitalizados, el doble de posibilidades de llegar a las unidades de cuidados intensivos, así como un 56 por ciento más de probabilidades de morir.

Esto sucede mientras el promedio semanal para casos nuevos es ahora de 2.207 por día, y según pronósticos, en correspondencia con las tasas de duplicación actuales, eso significaría más de 4.000 nuevos pacientes diarios en aproximadamente 11 jornadas, incluso si se toman medidas rápidamente.

Por todo ello, sin la cooperación de la población en el cumplimiento de las medidas preventivas y su asistencia disciplinada a recibir la vacunación cuando le corresponda, expertos señalan que las capacidades hospitalarias en la provincia corren el riesgo de acercarse al colapso.

El reporte de casos en Ontario es de 106 por cada 100.000 personas por semana y aumentó un 38 por ciento en los últimos 7 días.

Estados Unidos ha vacunado aproximadamente tres veces más personas per cápita que Canadá, y su recuento semanal de contagios de 133 por cada 100.000 personas por semana ha aumentado un 12 por ciento en los últimos siete días.

Pero la buena noticia es que el gobierno de la ciudad de Toronto, en coordinación estrecha con las autoridades de la provincia los hospitales y los centros de salud comunitarios trabajan juntos para vacunar a los habitantes de la urbe lo más rápido posible y reiteran que la inmunización protege a las personas, a sus contactos cercanos y a la comunidad, pero no podemos confiarnos.

Hasta la fecha, Toronto es la primera región sanitaria de la provincia de Ontario en administrar más de 500.000 dosis.

Sin embargo, hasta el 30 de marzo, apenas el 12 por ciento de todos los canadienses han recibido al menos una primera inyección de ese salvador fármaco preventivo, mientras Estados Unidos  inmunizó al 29 por ciento de su población y Reino Unido al 46 por ciento.

En este contexto las autoridades vuelven a insistir en las medidas básicas e indispensables para detener la transmisión de la Covid-19 y de acuerdo con reportes de prensa y la observación diaria cuando salimos al mercado o a otras gestiones impostergables, constatamos que persisten las indisciplinas en el cumplimiento de las disposiciones gubernamentales y los consejos de las autoridades de salud.

Reportes de medios de prensa y testigos presenciales señalan que en algunas partes de Toronto a veces podemos caminar cuadras enteras y encontramos a muy pocas personas utilizando la mascarilla o nasobuco, incluso cuando interactúan a cortas distancias, sin observar el debido distanciamiento físico.

Tengamos un poco más de paciencia, enfrentemos con optimismo esta grave crisis sanitaria que nos afecta desde hace más de un año, pero seamos realistas, la Covid-19 sigue su paso arrollador y mortífero y hay que enfrentarla con las medidas establecidas, y apoyando el proceso de inmunización, un factor vital en esta contienda para alejar el fantasma de una tercera ola mortal de la enfermedad.