¿Porqué esta vez si hay esperanzas de Paz en Colombia?

El comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Iván Márquez (c-i), y el representante del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle (c-d), se saludan al concluir la lectura de una declaración conjunta de ambas partes hoy, miércoles 3 de diciembre de 2014, en La Habana (Cuba). EFE
El comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Iván Márquez (c-i), y el representante del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle (c-d), se saludan al concluir la lectura de una declaración conjunta de ambas partes hoy, miércoles 3 de diciembre de 2014, en La Habana (Cuba). EFE
LUIS ALBERTO MATTA*
LUIS ALBERTO MATTA*

Tres hechos trascendentales me animan a pensar que Colombia camina a paso firme hacia la solución política de su conflicto armado interno: primero, el rompimiento de Juan Manuel Santos con su mentor Álvaro Uribe Vélez. Segundo el que las FARC hayan perseverado en la consolidación de los diálogos pese a la muerte de Alfonso Cano, máximo comandante y gestor del proceso. Tercero, los avances parciales en
materia de reforma agraria y participación política.
¿Porqué el distanciamiento entre el presidente Santos y el ex presidente Uribe es un hecho trascendental para la paz en Colombia?
Uribe es el hombre de la guerra eterna; prometió exterminar la guerrilla en su primer mandato presidencial; y lo intentó a fondo, tanto que Colombia se convirtió en el segundo receptor de ayuda militar internacional y en una potencia armada del hemisferio occidental. En conexión con esa fuerte
campaña militar, el país ocupó el se-gundo lugar en el planeta en desplazados internos, sin contar decenas de miles de refugiados. Ante el fracaso militar de su primer mandato, Uribe prometió entonces
una victoria implacable en su segundo periodo presidencial, e implementó el programa de recompensas y un millón de informantes.
Las violaciones de derechos humanos fueron increíbles, y casos como los “falsos positivos” estremecieron al mundo, mientras la derrota de la guerrilla se convertía en promesa para un tercer periodo, esta vez bajo la dirección de su pupilo Juan Manuel Santos. Pero Santos, quizá por su educación y ascendencia con la oligarquía tradicional, también de derecha pero menos beligerante, optó por la búsqueda de la paz en vez de perpetuar la guerra, lo cual marcó un giro total y el rompimiento con Uribe, quien se transformó en un crítico implacable del proceso de paz.
¿Porqué considero un hecho también trascendental, el que las FARC hayan perseverado en los acercamientos pese a la muerte en combate de su máximo líder Alfonso Cano?
En mi opinión, Cano era el guerrillero más conocido y emblemático de las FARC después de Marulanda Vélez. Admirado por sus bases sociales, constituía una figura legendaria en materia de iniciativas políticas como la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, el Partido Comunista Clandestino, y el Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia. Había sido negociador en los diálogos de Tlaxcala en México, y era reconocido por la intelectualidad de izquierda en América Latina y Europa.
Y fue el iniciador de los acercamientos que condujeron a los actuales diálogos.
Me sorprendió que pese a su muerte y a la extravagante celebración victoriosa del presidente Santos, el Secretariado de las FARC lamentaran la muerte de su máximo comandante, pero mantuvieran las aproximaciones e iniciaran el proceso de diálogos. Esto me lleva a considerar que esa guerrilla está realmente comprometida con la paz.
Irónicamente son ellos los que le han planteado al gobierno que se firme una tregua bilateral hacia un des escalamiento del conflicto, lo cual evitaría sucesos violentos que puedan afectar el curso de los diálogos.
¿Porqué los acuerdos parciales son importantes?
Nunca antes se llegó tan lejos. Por primera vez se habla a “calzón quitao” de la tenencia y distribución de la tierra, y de políticas de desarrollo rural y minero con sentido democrático.
Se sabe que el latifundio y la violencia paramilitar y terrateniente han sido causantes y agravantes del conflicto armado colombiano, y que la destrucción de la economía campesina de producción alimentaria y el empobrecimiento rural han contribuido a la expansión de los cultivos de uso ilícito como la coca y la amapola, y por conexión ha facilitado la corrupción y el narcotráfico. Hoy se habla de una solución integral para el campo, y de una verdadera reforma agraria aplazada por más de 40 años.
Entretanto sobre la democratización y la participación política hay mucha tela por cortar, y demasiados enemigos agazapados y poderosos que se oponen a la paz, sin embargo, el que Santos abra ese escenario impensable hace 9 años, mientras aparecen movimientos políticos nuevos como la Marcha Patriótica, y se reconoce el genocidio contra la Unión Patriótica, constituyen signos alentadores.
Como historiador del conflicto social y armado colombiano, y habiendo estudiado y escrito sobre el levantamiento y origen de las FARC-EP, puedo afirmar sin temor a equivocarme, que por primera vez veo en el horizonte una posibilidad real de paz negociada para un conflicto que en mayo de 2014 cumplió 50 años. El 2015 puede marcar el inicio de un proceso de reconciliación nacional.
* Escritor y especialista en derechos humanos – luismatta.blogspot.com