Una lucha que continúa en América Latina

Cada 30 de agosto se celebra el Día Internacional de los Desaparecidos, cuyo propósito es permitirle a la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU hacer una observación general del número de desapariciones forzadas que se han producido en el mundo durante ese año y compararlas con los datos de años anteriores, para saber si el problema se ha agravado, ha mejorado, o sigue igual.

La ONU denomina esta efeméride como el Día Internacional de las Víctimas de las Desapariciones Forzadas.

La importancia de conmemorar este jornada, radica fundamentalmente en rendir homenaje a los millones de personas desaparecidas en el mundo, bien sea por regímenes tiranos, grupos paramilitares u organizaciones terroristas.

La idea, es hacer un llamado global que exija que este tipo de crímenes se detengan y reconozcan cuáles son los derechos fundamentales humanos, como por ejemplo el derecho a la libertad, que es el primero que se viola a través de estos actos.

Por otro lado, América Latina ha sido una región históricamente marcada por las desapariciones forzosas.

En muchos casos, las desapariciones forzosas han sido utilizadas como una estrategia de represión política y social por parte de los gobiernos autoritarios y dictaduras militares en la región. Durante los años 70 y 80, por ejemplo, países como Argentina, Chile, Brasil y Uruguay vivieron una época de violencia política y represión en la que miles de personas fueron desaparecidas.

A pesar de que en algunos países se han realizado investigaciones y juicios para esclarecer estos casos, muchas familias siguen sin conocer el paradero de sus seres queridos. Además, en algunos lugares como México y Colombia, las desapariciones forzosas continúan siendo una lamentable realidad.

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