Latinoamérica aguarda por Joe Biden con incertidumbre

PHILADELPHIA, PA - MAY 18: Former U.S. Vice President and Democratic presidential candidate Joe Biden speaks during a campaign kickoff rally, May 18, 2019 in Philadelphia, Pennsylvania. Since Biden announced his candidacy in late April, he has taken the top spot in all polls of the sprawling Democratic primary field. Biden's rally on Saturday was his first large-scale campaign rally after doing smaller events in Iowa and New Hampshire in the past few weeks. (Photo by Drew Angerer/Getty Images)

Con una mezcla de optimismo e incertidumbre, Latinoamérica espera que Joe Biden, quien triunfó frente al presidente Donald  Trump en las elecciones del pasado 3 de noviembre, cambie la dinámica de las relaciones de Washington con los países de la región.

Especialistas de diversas tendencias citados en la prensa estadounidense y en naciones latinoamericanas coinciden en que hay esperanzas bien fundadas en que el nuevo mandatario cambie algunas de las líneas de su antecesor, particularmente en inmigración y política exterior.

Aunque los expertos no dudan de que habrá un cambio sustancial en las proyecciones hacia la región, también señalan que existen motivos de preocupación con respecto a la probable línea de Biden hacia Latinoamérica.

El hecho es que el 80 por ciento de los nominados  hasta el momento por el presidente electo para integrar su gabinete tras su toma de posesión el 20 de enero, trabajaron en la administración de Barack Obama (2009-2017).

En ese caso están, entre otros: Tom Vilsack, quien fue secretario de Agricultura de Obama durante sus ocho años de mandato y ahora ocupará el mismo cargo; Vivek Murthy, que fue el cirujano general y también lo será con Biden; el futuro secretario de Estado o canciller, Antony Blinken, fue subsecretario de Estado durante el Gobierno del primer presidente afroamericano en la nación norteña.

A Obama se le recuerda como uno de los mandatarios que más deportaciones de inmigrantes indocumentados ordenó  durante sus ocho años en la Casa Blanca y sus iniciativas a favor de extranjeros sin residencia fueron siempre parciales y les faltó un compromiso firme, afirman expertos.

En general, Obama no alteró la tradición de uso de la fuerza militar estadounidense en el mundo: en Afganistán, en Siria y el resto del Medio Oriente, así como en América Latina.

Su apoyo al golpe de Estado en Honduras en 2009 y la declaración de Venezuela como “amenaza a la seguridad nacional” de Estados Unidos en 2015 constituyen solo dos ejemplos de lo polémico de su política hacia la región, algo que la nueva administración demócrata no está exenta de repetir.

Biden tiene ante sí el reto de revocar muchas de las políticas desarrolladas por su antecesor hacia América Latina.

De particular interés será su postura hacia Cuba, país al que Washington mantiene bajo un férreo bloqueo económico y financiero desde hace casi seis décadas, pero que en 2020 el gobernante republicano arreció al máximo.

La administración demócrata que asumirá el 20 de enero próximo deberá definirse acerca de la política de sanciones hacia Venezuela y Nicaragua desarrollada por Trump,  y establecer un nuevo enfoque hacia toda América Latina, afectada por los daños devastadores de la pandemia de la Covid-19.

Bajo esta grave situación sanitaria desesperada y sin precedentes, muchas naciones de la región recibieron castigos por parte del gobierno del país más poderoso del mundo durante 2020, en lugar de recibir ayuda imprescindible que hubiera salvado muchas vidas humanas.