Reina Isabel II: un antes y un después para la historia

El lunes 19 de septiembre el féretro de la Reina Isabel II, la monarca con más tiempo al servicio de la Corona Británica, será trasladado a la abadía de Westminster para su funeral. Tras su fallecimiento, decenas de miles de británicos y personas de todo el mundo han acudido a rendirle el último adiós a la reina, una de las figuras más significativas de la geopolítica global en los 70 años que duró su reinado.

Tras las huellas de una monarca

Winston Churchill dijo en una ocasión que desde pequeña, la entonces princesa Isabel tenía “un aire de autoridad y reflexividad asombroso en una niña”.

Isabel se convirtió en reina en febrero de 1952 y desde entonces ha vivido algunos de los momentos más tensos de la Corona y de la historia mundial.

Otro de los récords de Isabel II es el de haber tenido el matrimonio más largo en la historia de la Corona británica: durante casi 75 años estuvo casada con Felipe, Duque de Edimburgo, hasta que éste falleció en abril de 2021 a pocos meses de cumplir 100 años.

Como soberana, Isabel II ha sido testigo de un gran número de conflictos en el mundo y en su propio país: el apogeo y final de la Guerra Fría, la guerra de las Malvinas, tres décadas de conflicto en Irlanda de Norte que dejaron un gran número de víctimas y unas profundas heridas, las tensiones entre las naciones constitutivas del Reino Unido y desde 2016 el Brexit, que supuso la salida del país de la Unión Europea después de más de 40 años como miembro.

Durante su reinado continuó el proceso de descolonización del antiguo Imperio Británico, que había empezado en la época de su padre Jorge VI. Más de 20 países obtuvieron su independencia, ya fuese de forma pactada o unilateral. Algunos de ellos la mantuvieron como jefe de Estado y se incorporaron a la Mancomunidad de Naciones que está conformada por quince países: el Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Granada, Jamaica, las Islas Salomón, Papúa Nueva Guinea, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, y Tuvalu.

Despedida en la Mancomunidad y el resto del orbe

Tras su fallecimiento han sido múltiples las muestras de dolor por su desaparición física. Jefes de Estado de todos los miembros de la Mancomunidad han homenajeado de diversas formas a la monarca.

El primer ministro, Justin Trudeau, anunció que el 19 de septiembre será un Día Nacional de Luto en Canadá, para conmemorar el fallecimiento de Su Majestad. Esto coincide con el funeral de Estado de la Reina en Londres, Reino Unido, y el final del período oficial de duelo en Canadá.

El Día Nacional de Luto es una oportunidad para que los canadienses de costa a costa conmemoren a Su Majestad. Se designará un feriado para el servicio público de Canadá, y otros empleadores de todo el país también están invitados a reconocer el Día Nacional.

Además se abrió un libro de condolencias que firmaron personalidades como la Gobernadora General Mary Simon.

Algunos de los monumentos más importantes del mundo se iluminaron con los colores del Reino Unido en homenaje a la Reina y otros se apagaron, como la Torre Eiffel, en París. La CN Tower de Toronto tuvo luces que simulaban una corona.

El Cristo Redentor en Brasil se tiñó con los colores británicos, después de que el gobierno de Jair Bolsonaro decretara tres días de luto. En tanto, el icónico edificio Empire State Building, en Manhattan, lució purpura, el color de la realeza.

La muerte de Isabel II fue “una gran conmoción para la nación y para el mundo”, aseguró Truss en un breve discurso a las puertas de Downing Street, mientras llovían mensajes de condolencias de todo el planeta, desde el presidente estadounidense Joe Biden hasta el ruso Vladimir Putin.

“Buenas noches Señora”, dice el tabloide The Sun. “Gracias Señora… por todo”, titula el Daily Mirror. Por su parte, The Times destaca que su “reinado estuvo marcado por un compromiso inquebrantable hacia su pueblo y su país”.

Un legado vasto

Isabel era “una soberana querida y una madre amada”, su muerte es “un momento de gran tristeza para mí y para todos los miembros de mi familia”, dijo su hijo mayor Carlos, de 73 años, quien se convirtió automáticamente en el nuevo monarca bajo el nombre de Carlos III.

La monarca fue una mujer clave del siglo XX, que transformó al Reino Unido en una sociedad igualitaria, democrática y abierta a la presencia global.

Muchos especialistas coinciden en que uno de los más importantes logros de la Reina fue el de mantener la unidad en la nación a pesar de las profundas transformaciones políticas y sociales que ha sufrido el mundo.

Por el despacho de Isabel II en el Palacio de Buckingham pasaron 15 primeros ministros británicos, desde Winston Churchill, el hombre que lideró el triunfo en la Segunda Guerra Mundial, pasando por Margaret Thatcher, la famosa ‘Dama de hierro’, hasta Liz Truss, con quien la reina se reunió el martes encomendándole su última petición pública: que formara Gobierno tras ser elegida líder del Partido Conservador, en sustitución de Boris Johnson.

Otro de los episodios en los que fue protagonista se dio en medio de la difícil relación bilateral entre su país y Argentina por cuenta del conflicto por las Islas Malvinas. Si bien la monarca no decidió, sí avaló las acciones adoptadas por la entonces premier británica Margaret Thatcher (1979-1990), relativas a la guerra, que dejó 649 argentinos muertos, 255 británicos y tres isleños.

En estos 70 años, Isabel visitó cerca de 117 países alrededor de los cinco continentes y se estima que cubrió al menos 12 millones de kms.

Según el biógrafo de la realeza, Robert Lacay, la reina le dio a la corona una vida que nadie esperaba. Al contrario, sorprendió al demostrar la fuerza y la importancia de la monarquía, más allá de la función de “desplegar una alfombra de felicidad”.