Vision Awards 2014: La noche de los mejores

Una sobria ceremonia, en un teatro íntimo y elegante como el Glen Gould Studio y una noche para celebrar los avances de los nuestros tanto en los negocios como en el mundo de las artes y la cultura.
Y en ese recinto de la  CBC los aplausos más fuertes y continuos fueron para  Roberto  Alomar, el puertorriqueño que tiene su nombre inscrito en el Salón de la Fama del Béisbol en  Canadá por su papel protagónico en los años 92 y 93 para que los azulejos de Toronto se titularan campeones en la Grandes  Ligas.  A Alomar se le exaltó también su tarea continua en pro de los niños de Puerto Rico a quienes ayuda por medio de la fundación que lleva su nombre.
Las trayectorias y la educación de los nominados en esta tercera versión de los Vision  Awards prometían un duro trabajo para el jurado integrado por catedráticos de la escuela de  negocios Ted rogers de la Universidad Ryerson. Pero los resultados –ver nota adjunta- no se pueden cuestionar y el éxito hay que reconocérselo  a la  cámara de comercio Hispana de Toronto.
El clímax en la ceremonia llegó cuando se llamó a esa leyenda viviente que es  Roberto  Alomar, para que recibiera el  “2014 Visionary award”.
Alomar no tenía un discurso preparado y sus palabras espontáneas y sinceras conmovieron a los asistentes.
“Cuando era un niño tenía un sueño: convertirme en un beisbolista “, dijo con tono entrecortado. “Vengo de un pueblo muy pequeño, Salinas, Puerto  Rico y recuerdo que cuando fui a  Estados Unidos, a los 17 años, no sabía hablar inglés. Era la primera vez que dejaba mi familia y fue un reto venir a norteamérica para practicar el deporte que tanto quería”, continuó, obligando a los asistentes a contener la respiración.
“Pero tenía una visión para mi vida y era convertirme en el mejor jugador para representarlos a ustedes, los latinos”, dijo luego.
Y remató con los ojos llorosos diciendo que “estoy orgulloso de ser latino… Uno tiene que sobrepasar una cantidad de adversidades en la vida para lograr lo que quiere. Me han dado muchos premios pero éste es el más importante que he recibido  porque viene de mi gente, los latinos”.

LOS GANADORES:
Jóvenes, innovadores y virtuosos

El chef Steven González de padres colombianos pero  nacido en Canadá sonreía un tanto nervioso en el podium mientras aceptaba con notoria alegría y humildad el premio como empresario  emergente.  El pasó de ser un galardonado chef a ser el propietario desde hace un año de un ambicioso restaurante (Valdez) en King Street -un referente para disfrutar de un buen plato y de un momento entre amigos con la chispa y el sabor latino.
Otro tanto sucedió cuando se nombró al ganador del empresario del año, el mexicano-canadiense Salvador Alanís, a quien se le reconoció su trabajo al frente de Bakery Communications.
Al salvadoreño Fidel  Peña, cabeza de Underline Studio, se le honró por su labor en el campo del diseño gráfico en la categoría de pequeños negocios.
El concejal de Toronto César Palacio –quien llegó a los 18 años con su familia desde Ecuador, recibió  el premio al  logro profesional, por su larga carrera de casi tres décadas  en la política local- el único latinoamericano en ocupar un escaño en el concejo municipal en la ciudad.
El pianista, compositor, director musical y catedrático  cubano Hilario Durán se mostró igualmente orgulloso y sonriente al aceptar el galardón en la categoría de artes y cultura.
Entre las personalidades de la vida política canadiense estuvieron los miembros del parlamento federal Bernard Trottier  y Mark Adler.