Wayne Harrison: “Hay que trabajar en la técnica de los jugadores más débiles, y en las habilidades de más fuertes”

Wayne Harrison
Wayne Harrison

GENNY DURAN

Muchos padres sueñan con ver a su hijo convertido en una gran estrella de fútbol; donde sin duda, el talento es el principal alimento de esta ilusión. Y es que durante el proceso de formación de estos chicos, muchos padres enfrentan tantas interrogantes como rutas a seguir. Algunos escogen el viejo camino llamado: ‘La práctica lleva a la perfección’. Otros prefieren tomar la popular y bien ponderada autopista: ‘regate y tiro perfecto’. Otro  grupo se decanta por el análisis de las opciones, combinando caminos en este largo recorrido.
Para Wayne Harrison*, lo más importante es “el desarrollo de jugadores con ‘auto-pensamiento’, capaces de tomar decisiones en el campo con poca instrucción del entrenador; es decir, ‘entrenar la mente antes que el cuerpo’. En definitiva, proporcionarle el lienzo y las herramientas a utilizar, para que los chicos se encarguen de pintar el cuadro”.
Harrison resalta las diferencias entre técnica y habilidad; reconociendo que “la técnica representa el “cómo”: es decir, correr, pasar, driblar, disparar, cabecear, etc”. “Mientras que la habilidad como parte importante de la estructura psicológica del jugador, significa “pensar y mirar” y por consiguiente la toma de decisión’’. Para Wayne, el mandamiento principal en el fútbol es el desarrollo de la habilidad; que implica “no sólo saber lo que está sucediendo en un momento determinado, sino pensar en las posibilidades que dispondrá a continuación”. Para Harrison, los jóvenes deben aprender a ejecutar las acciones en base a la anticipación y así, desarrollar la conciencia de fútbol”; con el objetivo único de incentivar a “que los jugadores puedan relajarse teniendo la pelota y que a su vez tengan gran intensidad sin ella… Dos mentalidades casi opuestas”.
Wayne coincide en que la ‘Edad de Oro’ para el desarrollo de jugadores es entre 7 y 12 años de edad;  por lo que recomienda trabajar en lo que él llama: ‘mentalidad de un solo toque’. Esto implica la creación de circuitos de entrenamientos, donde los “mejores jugadores trabajen en su ‘conciencia y pensamiento’, permitiéndoles un solo toque a la pelota”; mientras que en los jugadores menos talentosos los toques ilimitados sean la premisa, hasta que logren mejorar su técnica (“ya que no ven el juego a la misma velocidad y requieren más toques para controlar y pasar la pelota”). Es decir, “trabajar en la técnica de los jugadores más débiles, y en las habilidades de los jugadores más fuertes”.
Wayne Harrison, una voz autorizada y respetada en el fútbol mundial, percibe este deporte como un “juego para hombres inteligentes”, desvela que la clave en la formación de los jóvenes radica en el trabajo de la mente del jugador, así como en la libertad para desarrollar su pensamiento y tomar sus propias decisiones.
*(Ex jugador (Blackpool F.C, English Championship league); estudios en psicología y psicología aplicada al deporte (Inglaterra); entrenador profesional (Licencia UEFA ‘A’); director de la academia de fútbol “Soccer Awareness Elite Academy”; autor de numerosos libros sobre el desarrollo y entrenamiento de futbolistas (“4-2-3-1 formation” entre otros); reconocido conferencista internacional.