Hubo un momento en la vida de esta ciudad, durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en que la posibilidad de que sus viejas edificaciones fueran sustituidas por construcciones propias de una metrópli moderna, estuvo en cuestión. Y lo que hacía peligrar esa transformación no eran dificultades de índole económica, sino que estaban originadas en limitaciones demográficas.

EQUIPO EDITORIAL

Aunque hoy nos resulte incomprensible, Toronto, la orgullosa y nueva Toronto que aspiraba a competir con sus pares del sur de la frontera no tenía en aquellos años posteriores a 1945 quien la construyera. No había suficientes trabajadores que tuvieran las capacidades necesarias y que pudieran aplicarse, arriesgando su salud y sus vidas, a esa tarea inmensa.

Afortunadamente para el país y debido a los tratados firmados al finalizar la guerra, se estaban produciendo cambios de importancia en las políticas inmigratorias. Estas comenzaban a habilitar la entrada de personas cuyo ingreso hasta entonces se había desalentado debido a concepciones racistas muy arraigadas en el Canadá de la época.

De ese modo llegaron a la ciudad quienes, a pesar de los rechazos previos, estaban llamados a construirla y en muchos casos a dar la vida por ella. Hacían su ingreso en la geografía de Toronto, entre otros, los trabajadores de la construcción italianos o portugueses y sus familias.

La investigación y sus hallazgos

El Dr. Gilberto Fernandes, historiador del Robarts Centre y la Universidad de York, ha estado trabajando junto a un equipo de investigadores por más de dos años para visibilizar a aquellos miles de trabajadores cuyo aporte no sólo fue crucial en la construcción de la ciudad sino que, además, contribuyó al fortalecimiento y modernización de las estructuras sindicales.

Las calles, los edificios, los puentes, la red de transporte subterráneo son el legado siempre presente de aquellas gentes, pero sus historias y sus imágenes son poco conocidas y la ciudad de hoy y sus habitantes merecen poder acceder a ellas.

Al principo, Fernandes y su equipo se habían propuesto realizar un documental de 15 minutos y varios videos cortos pero muy pronto debieron admitir que dada la cantidad y riqueza del material gráfico y los documentos que habían comenzado a digitalizar y filmar, el resultado final tendría un alcance mucho mayor al esperado.

Así el proyecto desarrolló 2 films documentales que reúnen 19 historias de vida y lleva digitalizadas más de 3200 fotografías. A esos materiales se le han sumado textos, infografías, grabaciones de audio, recortes de periódicos, mapas interactivos, líneas de tiempo y otros materiales de archivo a los que se puede acceder libremente en:

www.toronto-city-builders.org website.

El primer documental se focaliza en las campañas lideradas en los años ’60 y 70 por el activista de origen irlandés y fundador de LIUNA 183 Gerry Gallagher para mejorar las condiciones de trabajo en Ontario ya que la carencia de medidas de seguridad provocaban decenas de muertes cada año. El segundo, está dedicado a los esfuerzos por organizar a los trabajadores inmigrantes dirigidos por personas como Bruno Zanini (un hombre que pese a sus inicios en el submundo del delito y a pesar de su aspiración a convertise en un cantante internacional de ópera, devino dirigente sindical) o como Charles Irvine, un inmigrante escocés que logró la sindicalización de los trabajadores de las ramas afines a la construcción.

Se trata de historias de inmigrantes esforzados, inteligentes y generosos que hicieron posible el lugar en el que hoy vivimos. Construyendo no solo sus calles, edificios y túneles, sino sobre todo sus instituciones y sus redes de sostén comunitario.