Los tiempos del odio – 4 historias para entender las raíces de lo que hoy asoma

Dice un antiquísimo dicho castellano que “de esos polvos vineron estos lodos” y quizás sea esa la mejor forma de expresar que nada surge porque sí y que todo lo que pasa tiene antecedentes, razones, y sobre todo explicaciones, en lo que ha pasado antes.

Por eso, a estas páginas dedicadas a analizar desde diferentes perspectivas el shock emocional y socio-político sufrido por la sociedad norteamericana a partir del asesinato de George Floyd hemos querido sumarle algunas viejas historias en las que el hilo conductor es el odio racial y el linchamiento.
Dos de esas historias tienen que ver con adolescentes (hoy diríamos niños) de 14 años. Uno de ellos un indígena Sto:lo secuestrado y ahorcado en los bosques de la Columbia Británica hace 130 años. El otro un chico negro torturado hasta morir y luego arrojado al río en Mississipppi, EEUU, en 1955.

Otra de la historias nos trae a la memoria algo que con frecuencia se olvida: lo frecuentes que fueron los linchamientos de mexicanos (hombres y mujeres) en el suroeste de los Estados Unidos, hasta bien entrado el siglo XX, precisamente en aquellos estados como California o Texas, que habían formado parte del territorio de la República de México.
Por último, en otra de las historias que hemos querido recoger en este trabajo periodístico, no hubo muertos, pero sí odio visceral, escupitajos, golpes y la siempre presente amenaza de un final cruel y despiadado. Y también valentía. De adolescentes y niñas y madres y padres y activistas comunitarios que desafiaron la mostruosidad del apartheid sureño con la dignidad que vemos en la foto.

Dos de las narraciones las hemos dejado a cargo de dos artistas que se encargaron, en su momento, de denunciar las atrocidades de las que eran testigos, Bob Dylan y Nicolás Guillén. Dos personalidades magníficas y dos estilos distintos de hacernos comprender lo atroz.

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