Sabor, aroma, color: el vino y su camino en Latinoamérica

El vino, tal como se conoce hoy en día, es una bebida alcohólica procedente de la fermentación del zumo de uva, la cual se produce gracias a la acción de las levaduras presentes en el hollejo de las uvas. La palabra vino procede del latín vinum y su historia es tan antigua como ese idioma. En poderosas civilizaciones como la egipcia y la mesopotámica, el vino jugó un importante papel en los ámbitos social y religioso, aspecto que se mantuvo a lo largo de la historia de la humanidad de una u otra forma.

La viticultura debe su mayor desarrollo a la propagación del cristianismo, por ser el vino necesario para la celebración de la misa. Los monasterios, con sus propios métodos de elaboración y extracción, fueron los precursores de la viticultura y vinicultura, dejando huellas tan claras como los vinos priorato, proveniente de la palabra prior.

Tipos de vinos

Los vinos se pueden clasificar atendiendo a varias características como son la forma en que se elaboran, su color, edad, las cepas que se utilizan o por los niveles de azúcar empleados.

Su clásica división es en vino tinto, vino blanco, vino rosado y vino espumoso.

El vino tinto se obtiene a partir de la mezcla de la fermentación de uvas tintas. Su color intenso y bastante característico se consigue a partir del uso de los hollejos de la materia prima y las sustancias colorantes. Según el proceso de envejecimiento que se adelante en barrica y en botella, se pueden obtener vinos tintos jóvenes, crianza, reserva y gran reserva.

Por su parte, los blancos se elaboran a partir de un mosto de uvas blancas o tintas. Las tonalidades en las que pueden hallarse estos vinos son: amarillo oro, amarillo verdoso y amarillo pajizo.

El vino rosado es otra variedad de vino que se caracteriza por poseer un color rosado intenso. Es una bebida con cuerpo ligero, frescura y versatilidad, ideal para acompañar diferentes tipos de recetas. Este se fermenta solamente con el mosto, pero en un inicio presenta una maceración que se extiende por un tiempo hasta que se consigue el color esperado.

La elaboración del vino espumoso se consigue gracias a una segunda fermentación en botella o depósitos cerrados. Es así, que el CO2 que se ha logrado producir no podrá escapar y tendrá que ser disuelto al interior del líquido lo que le otorga su característica distintiva.

Vinos en Latinoamérica

Argentina es el mayor productor de vino de Latinoamérica y el quinto mayor productor en todo el mundo. La calidad del vino argentino ha venido creciendo sin detenerse en los últimos años, ganando terreno en el mercado mundial y llegando a posicionarse como una de las marca-país más codiciadas y exclusivas.

Donde la Cordillera de Los Andes alcanza su mayor altura, se encuentra la provincia de Mendoza. Este sitio es cuantitativamente la provincia más importante en lo que se refiere a los vinos argentinos, realizando el 60% de la producción nacional. Las variedades cultivadas son múltiples. Dentro de los tintos se destacan los Malbec, Bonarda, Cabernet Sauvignon, Merlot, y Syrah. Dentro de los blancos se destacan los Chardonnay, Riesling, Sauvignon Blanc y, muy especialmente el Torrontés.

Chile es otro reconocido productor de esta bebida y ha logrado posicionar algunas de sus marcas en lo más alto de los estándares de calidad.

Valle Central es la región vinícola más grande del país y alberga la mayoría de las bodegas. Las uvas de esta zona maduran con facilidad y producen vinos afrutados y agradables.

En busca del terruño perfecto y una mejor adaptación de sus uvas, muchos productores comenzaron a establecerse en diferentes regiones, como Aconcagua, Valle de Itata e incluso en el desierto de Atacama.