“!De… Ayotzi somos todos… culpables en este régimen! y por eso vamos a seguir adelante!”

Padres d elos 43 estudiantes desaparecidos en México
Protestas en México por la desaparición de 43 estudiantes normalistas

ENMANUEL ROZENTAL*

Enrique Peña Nieto no asume responsabilidad por los hechos de Ayotzinapa, a pesar de toda la evidencia que involucra a su gobierno y a él de manera directa e indirecta. Y esto pese a las crecientes protestas, el mayor nivel de rechazo a Presidente alguno en épocas recientes (lo que ya es un logro allí) y la decisión plenamente justificada y justa, de los familiares de los desaparecidos (no sólo de Ayotzinapa, sino las decenas de miles en todo el país) de no detener su lucha y su entrega hasta cuando se los devuelvan vivos y se castigue a los culpables en cabeza del Presidente Peña Nieto -decisión que se va extendiendo a otros sectores de la sociedad con énfasis en procesos de lucha y resistencia como el Zapatista desde Chiapas. Ahora, para completar este escenario de desfachatez e impotencia, el representante de los poderes que deciden en México anuncia un nuevo decálogo de medidas que son “más de lo mismo” que ya ha causado este desastre y que amerita una sublevación popular nacional contra un régimen no sólo ilegítimo, sino amenazante contra la vida y seguridad de los mexicanos.
Peña Nieto se desliga de nuevo de los hechos que señalan a su gobierno. Refuerza una versión inverosímil e insultante del crimen de Ayotzinapa y de muchos más absolutamente impunes, señalando a la fuerza pública y a funcionarios del más alto nivel involucrados directamente en la comisión de estos delitos como manzanas podridas que, según él, no son responsabilidad del Estado. Es decir, asume que fue el Estado y por ello mismo que el Estado es inocente y legítimo. En consecuencia con lo anterior y asumiendo que el Estado tiene la legitimidad y el mandato para seguir actuando, concluye que el problema es de seguridad y de infiltración del narcotráfico, cuando acaba de señalar que la inseguridad y el terror los causó el Estado y que no está infiltrado sino que el Estado mismo es un aparato criminal. Esta retórica insostenible le permite anunciar la militarización de la vida civil precisamente en los estados más pobres por ser los más afectados por las políticas y las acciones criminales del régimen que representa. En síntesis, que va a castigar severamente a las víctimas con todo el peso de la fuerza pública corrupta y criminal. Que va a aprovechar para acabar de entregar los territorios a las transnacionales, al narco, a megaproyectos extractivos y de infraestructura, que son la razón de ser y el poder supraestatal. Esta “solución” que consiste en la profundización de la masacre, del despojo, del empobrecimiento, de la farsa, del desastre económico, de la desaparición de los normalistas y de miles de crímenes de lesa humanidad por todo el territorio mexicano, como política de Estado en respuesta a estas mismas calamidades, le autoriza a terminar gritando, “!Ayotzi somos todos!”, como le gritamos en su cara a él y al régimen extractivista criminal transnacional al que obedece y representa desde las calles de México y del mundo al exigirle que se vaya.
Lo que escuchamos claramente de Peña Nieto fue otra cosa. Es un grito que entendimos con mucha claridad y resuena en todo México y el mundo. Es el grito que escuchan y conocen familiares, compañeras y compañeros de víctimas de crímenes del régimen y cada vez más personas en México y en el mundo sometidas al terror para la acumulación, es decir, quienes entendemos en el dolor de las víctimas dignas, que no tenemos nada que perder y que en la lucha está la dignidad y la libertad. Sí, nosotras y nosotros escuchamos a Enrique Peña Nieto, vocero del régimen mexicano y transnacional que le ha declarado la guerra a los pueblos, que se sirve del gobierno para alimentar la codicia con la muerte y la mentira; lo escuchamos gritar: “!De Ayotzi somos todos culpables en este Régimen!… por lo tanto, vamos a seguir masacrando, desapareciendo, mintiendo, imponiendo la entrega del territorio, las riquezas, los recursos, el trabajo, el ahorro, las libertades, los derechos y las vidas de las y los mexicanos para que se enriquezcan nuestros patrones corporativos”. Enrique Peña Nieto cumple, sin duda.
México debe cambiar”, dijo el Presidente. Los cambios están anunciados y significan, ni más ni menos, sacar ventaja de la masacre y del despojo para masacrar y despojar con mayor eficiencia, eficacia y rapidez. El dolor y la sangre de México son la oportunidad para acabar de entregarle el país a los
vampiros que se deleitan ante la charca de sangre y de dolor.

* Médico, activista social, analista político, investigador y comunicador, especialista en temas

latinoamericanos.