Un violador en tu camino o el impacto de lo inesperado

De pronto aparece, en alguna de las redes sociales que usas, un mensaje en el que se te invita a diseñar tu propia versión de Un violador en tu camino, estés donde estés.
Te piden que tomes la base de la performance que las cuatro integrantes del colectivo chileno Las Tesis presentaron el 25 de noviembre en Valparaíso, que hagas algunos cambios que sean necesarios para adapatar el mensaje a tu realidad conservando lo esencial (el ritmo, los conceptos que se trasmiten, los gestos y los movimientos corporales que le dan vida a la presentación) y un video de pocos minutos con la versión original en el que ves mujeres mirando hacia adelante con los ojos tapados, en filas cerradas, cantando con voces firmes y con índices acusadores. Y eso es todo… El instructivo no dice más nada y eres tu la que deberás decidir qué hacer con todo eso.

La sorpresa de lo inesperado


Tu hasta 5 minutos antes no habías escuchado nunca hablar de Las Tesis, pero comienzas a ver que en los apenas 4 días transcurridos desde aquella primera presentación en Valparaíso de Un violador en tu camino, mujeres de Santiago, Guayaquil, México, Asunción, Berlín, Vancouver, Málaga, Barcelona, Granada, Estocolmo, Turquía o Tlaxcala están haciendo “eso” que ya quieres hacer tu. Eso que, ahora que lo piensas, siempre quisite hacer.
Y ves además que aunque Las Tesis originales (Sibila Sotomayor, Daffne Valdés, Paula Cometa Stange y Lea Cáceres) tienen 31 años, quienes cantan, gritan, bailan el estribillo acusador “el violador eres tu”, son tanto adolescentes de 14 años como mujeres de 40, y que incluso se han organizado grupos de adultas mayores que lo cantan, gritan y bailan con idéntico entusiasmo.
Rita Segato, la antropóloga argentina autora de La guerra contra las mujeres y Contra-pedagogías de la crueldad, que estudió durante años las conductas y las motivaciones de los violadores en diversos lugares de América Latina, seguramente nunca pensó que en algún momento cuatro activistas y actrices chilenas intentarían sintetizar los ejes centrales de sus tesis de investigación en una performance colectiva que, desde un Chile convulsionado y harto de soportar inequidad y engaños, se extendería por el mundo como un reguero de pólvora.
Y viendo más y más videos comienzas a entender… Cuando se colocan en cuclillas representan una posición en la que los policías chilenos colocan a las chicas que apresan en las marchas, desnudas frente a ellos, humillándolas antes de, en muchas ocasiones, violarlas. Los ojos vendados representan la inseguridad y la falta de garantías de las mujeres en una sociedad que les es hostil desde el nacimiento. La ropa vistosa y desinhibida es una afirmación de que una violación nunca se produce por cómo vas vestida sino por la voluntad de un hombre de abusar de un poder “castigando” a una mujer por serlo. Que se hable de la policía, los jueces, el presidente y el Estado no sólo tiene que ver con las atrocidades sucedidas en Chile en los últimos 50 días de protestas sino con la sociedad patriarcal que define el tipo de relaciones hombre-mujer que luego devinen en inequidad, roles subalternos y violencia.
Y entiendes por qué las participantes gritan sobre el final eso de “duerme tranquila, niña inocente, sin preocuparte del bandolero, que por tus sueños, dulce y sonriente, vela tu amante carabinero”. Esas palabras partenecen, aunque la ironía suene a crueldad, al himno de los carabineros chilenos. Los mismos que las colocan en cuclillas y desnudas frente a ellos…
Esta nota es, por supuesto, una invitación ver en Youtube las distintas performances realizadas a lo largo de una semana en las más diversas ciudades del mundo. Es una experiencia removedora, empoderante, capaz de sanar heridas si las hay, y de alegrar, porque siempre trae felicidad ver que se asoma un mundo nuevo. Y seguramente ya, en este mismo momento, debe haber en Toronto más de un colectivo de mujeres ensayando y decididas a que Un violador en tu camino resuene también aquí.

La revolución digital y sus posibilidades


Desde las performances realizadas por pequeños grupos de mujeres muy jóvenes en lugares en los que quizás realizar la presentación haya constituído un peligro en si mismo, hasta las multitudinarias y visualmente arrasadoras como la del Zócalo de Ciudad de México, Un violador en tu camino es sólo una muestra de lo que será la el activismo y la participación en la década que estamos a punto de iniciar.
Como bien dice la columnista de la revista chilena The Clinic Mónica Retamal en “La dimensión social de la revolución digital:


“Antes conectar a muchas personas u organizaciones tenía límites físicos, requería de líderes y de un ideario y cronograma al que adherir. Hoy las redes digitales no tienen límites de tiempo y espacio y pueden reconfigurarse constantemente. La tecnología no determina la acción social, sino que permite un tipo de organización completamente nueva.
Al igual que el movimiento #METOO, el colectivo LAS TESIS entregó ese mensaje inicial que fue clave porque tocó una tecla emocional que en este caso, es el abuso sistemático e institucionalizado hacia la mujer. El mensaje clave entonces pasó a la red y luego esa red entregó de vuelta el mensaje viralizado. El colectivo aportó lo relacionado con la estética, el lugar, el título y la canción. Luego no asume ninguna responsabilidad sobre el producto, porque es el movimiento social quien lo legitima.”


Todo lo que verás o harás si te asomas a esta experiencia inédita es el fruto de esa comunicación horizontal e instantánea de colectivos feministas que no se conocen entre sí, que generan algo, lo comunican, lo comparten, lo recrean y lo llevan a la calle y a la agenda pública, sin violencia pero sin concesiones de ninguna índole. Sin miedo y sabiendo que lo que fue normal hasta hoy, ya no será tolerado.