El triunfo de Gabriel Boric ha marcado un antes y un después para el Chile del siglo XXI. Las elecciones que lo colocaron en el Palacio de la Moneda para muchos trajeron recuerdos de tiempos pasados y simbólicamente representaron una lucha entre los ideales de un nuevo Salvador Allende frente a un defensor de la dictadura pinochetista.

El periodista cubano Néstor Núñez significó que Boric supo conjurar los miedos y reservas sobre la izquierda latinoamericana con un discurso unitario e inclusivo que sin dudas caló en la gente. “Por demás, el desembozado pinochetismo de la derecha poco hizo a su favor, y por el contrario revolvió los malos recuerdos de un período donde la represión, la tortura, los asesinatos políticos y la marginalización de las mayorías fue la dura realidad nacional”.

Boric llegó a la presidencia con más del 55 por ciento de los sufragios en una segunda vuelta que lo dejó frente a su rival José Antonio Kast, representante de la ultraderecha. Su camino al frente del país, en sustitución del actual mandatario Sebastián Piñeira, propone un programa enfocado en lo social donde prime la justicia social. Sin embargo, los analistas resaltan que en su gestión tendrá que lidiar además con la fuerte inestabilidad económica que ya comienza a golpear al país.

Tambalea la economía chilena

Los mercados chilenos exhibieron una gran volatilidad desde el propio lunes tras el anuncio de la victoria del candidato izquierdista, un exlíder estudiantil que en siete años saltó de ocupar un escaño en el Congreso a imponerse en la elección presidencial con un ambicioso programa de gobierno de corte social.

El próximo mandatario chileno, de sólo 35 años, llega al poder con un programa de gobierno que acogió las demandas contra las desigualdades sociales y económicas que estallaron tras las protestas sociales del año 2019. Sus ambiciosos planes tienen un costo estimado de US$ 12,500 millones, que según ha manifestado planea financiar con la recaudación de cinco puntos del PBI en cuatro años mediante las graduales alzas tributarias que incluyen impuestos a los más ricos, a los combustibles y la poderosa minería del cobre.

Varias publicaciones económicas destacan que el principal problema que enfrentará es precisamente impulsar el crecimiento económico que, después de crecer entre 11.5% y 12% este año, se prevé que disminuirá a un 2% en el 2022 y caerá a un 0% en el 2023, según proyecciones del Banco Central.

El mayor obstáculo para avanzar con rapidez en las reformas que prometió entre las que se encuentran el fin de las Administradoras de Fondos de Pensiones privadas, un sistema universal de salud y 500.000 nuevos empleos para mujeres, es la composición del Congreso que asumirá con él, dividido en partes iguales entre partidos de izquierda y de derecha.